Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[382] Aprender.


Tengo un recuerdo guardado que de vez en cuando me visita, un recuerdo muy antiguo, de cuando yo era tan pequeño que no sabía ni mi nombre ni edad. En el recuerdo me veo en casa, con mi madre, y el sol alumbraba su pelo aún dorado, mientras me explicaba cómo entendía Platón lo que significa aprender.

Foto: Duncan

Nunca fui muy amigo del estudio, pero aprender siempre me gustó. Mis padres fomentaron siempre este gusto, que en realidad no sé si era gusto por algo o afan por sentir al fin su aprobación. En su ingenuidad, mi madre intentaba convencerme de las bondades de ir a la escuela explicándome que para Platón el aprendizaje es la rememoración de lo que el alma aprendió antes del nacimiento. Inútil empeño. Últimamente me doy de bruces cada dos por tres con Platón, el de los anchos hombros, y casi siempre para darle la razón.

Ese que alguien llamó mi camino interior recorre sólo paisajes de mi infancia, lugares pálidos y llenos de llovizna a los que llegué con mi familia y no fui capaz de abandonar ya más. Todos tenemos la forma del molde en el que fuimos hechos, y ese molde es la familia, una potencia que te crea o que te destruye. Todos damos por hecho que nuestra familia nos alimenta, nos da cobijo, nos proporciona afecto. Todos suponemos que la familia nos enseña a ser independientes y autónomos. En una palabra: libres. Pero muchos nos equivocamos y, de entre ellos, pocos nos damos cuenta.

Esa es la cuestión palpitante: el darse cuenta. Si, como Platón, hablamos de aprendizaje, nada es más efectivo que el golpe rotundo e inmisericorde de lo que uno, de repente, ve tan lejano de la realidad que le cuesta aceptar que se trata de la realidad misma, que viene a substituir al engaño que hasta entonces la había suplantado. Así, si yo soy el producto del amor, el cuidado y la atención de mi familia, pero a la postre me doy cuenta de que lo que era amor sólo lo parecía, que el cuidado sólo era dejadez, que el apoyo sólo era manipulación, la primera pregunta que me asalta es la más difícil de responder y la más sencilla de formular: ¿quién soy yo?

Hace pocos días, y por primera vez, pude compartir mis preguntas con alguien de dentro de mi familia, ese gran vivero de ilusiones corrosivas. Ni tenemos la misma edad, ni vivimos cerca, ni nos vemos con frecuencia, así que supuse que la conversación tendería a quedarse en una superficie amable y dulzarrona, cómoda para quien no quiere percibir posos malolientes. Para mi sorpresa, en lugar de eso tuve la sensación de que los dos estábamos queriendo entender de qué curva de nuestro camino venían cosas que son de los dos, cosas de esas que nos distinguen a las personas de los muertos y que solemos llamar emociones. Fue algo extraño darse cuenta de que, aunque nos conocemos desde niños, en realidad ni nos conocemos ni fuimos niños. Fue hermoso ver que los dos queríamos empezar a indagar el uno en el otro, porque aún nos queda la otra media vida, que va a ser mejor y más larga.

Llegué a mi casa siguiendo la orilla del mar, llevando en la mano la promesa de el correo me traerá un regalo y guardando en el pecho la sensación extraña de que no todo está perdido.

.

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Christina Branco & Conjunto Ibérico. Corpo iluminado.

De que túnel, de que árvore,
De que zero de remorso,
De que rasura do vento,
De que núpcias de mármore,
De que fresta, de que pórtico
Saíste neste momento.

Para que praia, que porto,
Que fugitiva garupa,
Que torre desconhecida,
Que mãos, que braços, que rosto,
Que tempestade difusa
Te encontras já de partida.

Não és de nenhum sossego,
Vives no gume do ser,
Na fronteira do devir,
E assim me tornas eu mesma,
Entre nascer e morrer,
Entre chegar e partir.

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Archivado en: introspección

3 Responses

  1. Hm dice:

    Yo también me recuerdo de pequeño, con mi hermano el mediano intentándome explicar el experimento de Galileo de la caida de los cuerpos XD…

  2. Me has recordado a algo que Rafa me dice muchas veces. En la vida no nos enseñan a ser felices. Nos enseñan a ser como se supone que se debe ser para ser felices: tener estudios, encontrar una buena chica, matrimonio (si puede ser antes de la convivencia, tras un noviazgo organizado), tener hijos, trabajo fijo, piso en propiedad,….. Reconocerse a uno mismo y decidir que es lo que a uno le hace feliz, aunque sea algo fuera del camino teorico, es lo complicado, pero es lo que a la postre puede llevar a alguna forma de felicidad

  3. Alexandra dice:

    Quiero saber sobre la retrospección….

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