Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[372] Bruto (y II).


Bruto usa gorra gris, bufanda oscura y camiseta a rayas. A veces lleva una linterna sorda en el bolsillo. Por otra parte, se enamora de robustos muchachos, colecciona tarjetas postales y a veces luce un tatuaje en el brazo izquierdo. Una flor, un barco o un nombre: Sísifo. Todos los Brutos están enamorados de Sísifo. Y yo también. Bruto sabe silbar, bajarse de los coches en movimiento y bailar el vals. Ama sobre todo a la madre anciana y cuando ésta se le muera cantará un tango, llorará desconsoladamente y, de los objetos dejados por la muerta a repartirse entre los hermanos, eligirá una virgen de plata y el canario.

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Bruto tiene ojos grandes, labios dubitativos, cabellos de color desconocido y maneras de hidalgo viejo. Si yo tuviera diez años menos, o él diez años más, lo convencería para compartir conmigo algo que no fuera un lindo paseo a la orilla del mar, unas raciones en Casa Odilo o una larga charla -casi monólogo desde mi cátedra- al olor de un té. Pero el tiempo a veces sobra, a veces falta, rara vez es el justo -rara vez es justo-. Mi cena de hoy ha venido en su maleta, llena de azúcar y almendra amasadas por castas manos. Eso ha despertado la curiosidad de Taxi, felino y compañero, casi mi único amigo aquí.

– Me has dejado solo hoy. Miau.

– Tenía visita.

– ¿No lo has traído? La próxima vez dile que quiero conocerlo. ¿Cómo huele?

– Ha preferido marcharse.

– Tenía ganas de verlo. Nunca he visto un tesoro de cerca. Sólo en las películas de piratas.

– Yo he podido verlo hoy. Éste es doradito por dentro, pero también por fuera. No he podido tocarlo, apenas estrechar su mano con la mía.

– Por eso te brilla. ¿Es suave?

Mi gato es psicoanalista sin diplomar. Llego a casa y me espera sobre el edredón, ronroneante y perezoso, invitándome a tumbarme a su lado. Cuando me deshago de mis zapatos y mi ansiedad lo cojo en brazos y me acerco a la ventana para enseñarle la mar, que hoy estaba clara cuando Bruto llegó, pero turbia cuando se fue. Nunca sabré si es la mar el espejo del alma o al revés.

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Negramaro. Solo tre minuti.

Tre minuti, solo tre minuti per fidarti di me
pensi basteranno a ricoprirmi di bugie, come se
tu dovessi saper di me quello che ancora no sono stato mai.
Per convincerti ho due minuti ancora, due minuti,
ma non li sprecherei per mentirti mai;
come neve fredda scenderei per coprir tutto quello che sei,
come sale bianco brucerei le bugie che ogni giorno direi

Un minuto resta, un minuto per poterti dire…

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Archivado en: ilusión

4 Responses

  1. Porvos dice:

    cada vez que me paso por aki me sorprendo.
    me gusta el té. me gusta bruto.

    un besazo

  2. Bruto dice:

    El tiempo, el tiempo, el tiempo sí que es de oro.
    Sigue mirando por esa ventana, sigue mirando al mar con Taxi, que yo desde aquí no lo veo y me tendréis que contar qué colores tiene y cómo está.

  3. Maddriz dice:

    …a falta de mar, aquí tierra adentro, le pregunto lo mismo cada tarde a mi espejo… me deja sin respuesta con la misma frialdad todos los días.

  4. Gazzpatxo dice:

    jajaaja, comerán camarones….
    muaaa

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