Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[365] Ros.


Esta noche he tenido un sueño. Eso no me hace diferente de las demás personas, sólo me hace diferente de mí mismo, porque no suelo recordar los sueños, y cuando los recuerdo son enrevesados y muy visuales. Algo hay en las plumas de mi almohada que aleja a Mr. Sandman cuando lo llamo. En vez de sentir en los ojos el picor de sus arenitas, permanezco desvelado hasta tarde, siempre hasta muy tarde. La noche de hoy ha resultado una rara excepción.

ros

Aparecía en mi sueño un crío que fue compañero mío de colegio hasta los catorce años. Le llamábamos Ros, porque allí todos éramos conocidos por el apellido, lo cual era una forma de imponer una especie de anonimato, entendido como carencia de nombre, ausencia de identidad, negación del ser, exterminio, canto a la muerte.

Ros era un chiquillo bajito, delgado, de ojos pequeños, labios finos, piel suave, rostro afilado y armonioso, pero lo que más llamaba la atención era su voz cálida, monótona y de textura leñosa, como el sonido que hace el cuco al perforar los árboles o el cepillo al arrancar virutas. Otra cosa me impresionaba de él más aún: nunca reía, ni aún la menor de las sonrisas. Con todo, sabía ser cariñoso en las miradas, en los ademanes y en las palabras. Para alguien como yo, que nunca fue ducho en eso de las relaciones sociales, era un alivio tener cerca a alguien así. Enseguida le cogí cariño, no sé si él a mí. Todas las cosas que revolvían mi corazón adolescente y le hacían excretar culpa, miedo, inseguridad, odio y otras heces por el estilo, parecían no afectar a Ros, siempre sereno, siempre recto. Parecía que su reino no fuese de este mundo, y fuera de mi mundo lo mantuve.

Terminé el colegio, no conservé amigos entre mis compañeros, y no volví a ver a Ros hasta varos lustros más tarde. Lo encontré en la calle, o más bien me encontró, porque yo no suelo fijarme en la gente mientras camino, y se acercó a mí como si nos hubiésemos visto el día anterior. Él estaba igual, sólo unos pocos centímetros más de altura y unos pocos pelos menos en la coronilla. Sin sonreir, en voz baja y fricativa, cruzó conmigo cuatro palabras de cortesía en las que vi o quise ver que se alegraba de verme. Como soy experto en ocultar emociones, supongo que no habrá visto en mí ni el menor signo de la alegría que me produjo verlo. Luego lo lamenté, como casi siempre.

Y así, entre sueño y sueño, que casi siempre vienes despertando recuerdos de infancia que dormían, yo despierto cada día con el ánimo más en carne viva, en carne más viva cada vez, carne y no más que carne, dos libras de carne cercana al corazón.

firma_sis

Joshua Radin. Winter.

I should know who I am by now
I walk the record stand somehow
Thinkin’ of winter
The name is the splinter inside me
While I wait

And I remember the sound
Of your November downtown
And I remember the truth
A warm December with you

But I don’t have to make this mistake
And I don’t have to stay this way
If only I would wake

The walk has all been cleared by now
Your voice is all I hear somehow
Calling out winter
Your voice is the splinter inside me
While I wait

And I remember the sound
Of your November downtown
And I remember the truth
A warm December with you
But I don’t have to make this mistake
And I don’t have to stay this way
If only I would wake

I could have lost myself
In rough blue waters in your eyes
And I miss you still

Oh I remember the sound
Of your November downtown
And I remember the truth
A warm December with you
But I don’t have to make this mistake
And I don’t have to stay this way
If only I would wake

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Archivado en: memoria

4 Responses

  1. Winnie0 dice:

    A veces deberíamos dejar que nuestras emociones salieran… Supongo que arrepentirse luego no vale… Besos

  2. Maddriz dice:

    …eso de ocultar emociones nos lleva a posponer los momentos que acaban estallando en forma de sueños y/o textos tan lúcidos como el que acabo de leer… bss

  3. Groucho dice:

    No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones.
    Esta frase no es mía y no recuerdo de quién es pero me ha parecido que cabía aquí.
    Un abrazo.

  4. Crispín dice:

    Ocultar emociones no es bueno… pero tampoco igual demostrarlas demasiado…

    ¿La virtud está en el medio?

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