Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[325] Aquí.


A veces me gustaría tener un libro de instrucciones para que a los demás les resulte más fácil comprenderme.

Otras veces necesito ese libro de instrucciones para comprenderme mejor yo mismo.

Hace años conocí a un hombre al que consideré mi amigo durante un tiempo, hasta que comprendí que para él yo no lo era. Se llamaba Lucas y era ciego. Lucas era (¿seguirá siéndolo?) un hombre muy interesante, con el que se podía mantener una conversación continente y estimulante durante horas, siempre llena de enseñanzas no pretendidas. Lucas padecía por ser ciego y por ser sodomita, y su padecimiento le llevaba al aislamiento intencionado y a depositar excesivas esperanzas de redención en otras personas, que como eran personas siempre acababan defraudando, poco o mucho, pero nunca nada.

El caso es que Lucas volvió anoche a mi memoria, en la raya entre la vigilia y el sueño, que es cuando los recuerdos chapotean en la superficie del estanque oscuro, al alcance casi de la punta de los dedos. Recordé unas palabras del ciego Lucas:

Cuando veía el rostro de quién me hablaba, el rostro me engañaba con facilidad. Ahora que sólo oigo -su voz, su respiración, sus tartamudeos, el tintinear de su cucharilla, el batir de su pie contra el suelo…- ya no es fácil engañarme. Es dolorosa la paradoja: para poder ver de verdad cómo es alguien me ha hecho falta no ver.

Olvidaba Lucas, en su neurosis, que para ser ciego basta con no querer ver, aunque sus ojos sean como piscinas, de grandes y de transparentes. No sé si era ése su caso, ni me importa mucho ya.

Han pasado por aquí varias personas últimamente (nótese que la palabra aquí no indica ubicación, sino más bien geografía emocional, con un matiz de proximidad o de vecinanza al hablante, pero no estable ni definitiva, sino distraídamente viajera, como de quién se aleja quiera o no).

Varias personas, decía. Las más de ellas han dejado huella perdurable. Las otras no, claro. Y ha sido perdurable la huella porque han querido ellas: quién se muestra al próximo, al prójimo, tal como es, quien no teme tejer una tela entre su corazón y el ajeno, o al menos quién intenta mostrarse y quién intenta no temer, ése deja una huella, porque está creando cosas que no se destruyen con él tiempo. A lo sumo se tranforman, aunque con trabajo. Esas huellas merecen que se les dedique la tarde de un domingo para cogerlas entre los brazos, con una mirada de ternura y unas pocas lagrimitas, y luego guardarlas con cuidado en un cofrecito, entre las sábanas de lino y los ramilletes de lavanda del fondo de la cómoda, para poder mostrárselas a los nietos cuando se hagan pollos y les cambie la voz.

A mí nunca me cambió la voz. Creo que mi nuez se limitó a dejar de maquillar el sonido de mi pecho, que nace en la boca del estómago y retumba en la frente, alta bóveda, y despejada. Entre do y mi me muevo, pero a lo largo de dos octavas y pico, y así seguiré.

Hoy hay aquí un joven de cabellos ensortijados y risa fácil que calienta mi vientre mientras dormimos. La palabra esencial de la anterior oración es hoy. Más de uno me ha recordado que por la edad podría ser mi hijo, a lo que yo he respondido que habría podido serlo si yo hubiera tenido útero, porque no recuerdo haberme ayuntado nunca con hembra. Nada de esto será por mucho tiempo: aparte de los besos, este joven no me aporta mucho que sea de mi interés, y no será por ser joven, que conozco otros de su quinta que le aventajan en sabiduría, aunque sé que son excepción a la norma.

Soy de la siguiente opinión: desde la adolescencia, época de total confusión, nos pasamos los años haciendo de arqueólogos de nosotros mismos, retirando capas que nos cubren y no nos permiten ver cómo somos realmente, y cuando terminamos con una capa seguimos con la siguiente, y más tarde con otra, y llegaríamos a encontrar nuestros cimientos si viviésemos millones de años, por lo que es una tarea imposible, un trabajo sin fin,una maldición como la de Sísifo. Esto vale para las personas normales, que las otras son legión y nunca pasan del estado adolescente. La cuestión es que el joven de cabellos ensortijados aún va por su segunda o tercera capa, le llevo demasiada ventaja. O, como diría Adelasuma, voy diez pantallas delante suya, que es menos fino pero más sintético, como el nylon. Y no estoy dispuesto a limpiar más mocos, como no sean los de mi prole, y los míos propios.

No hace poco, Bassanio me preguntaba qué busco en un hombre. Sin saber por qué, la pregunta me resultó chocante. Cuando fui capaz, le respondí: lo que más me importa es que se conozca medio bien a sí mismo. Lo demás vendrá dado por añadidura, claro.

Ahora que el otoño se ha declarado, todas las plantas de mi casa están brotando. Debe de ser que el sol, más bajo, llega más adentro. Entonces ¿por qué hace este frío?

Simone de Oliveira. Desfolhada.

Corpo de linho, lábios de mosto,
meu corpo lindo, meu fogo posto.
Eira de milho, luar de Agosto,
quem faz um filho fá-lo por gosto.
É milho-rei, milho vermelho,
cravo de carne, bago de amor,
filho de um rei que sendo velho
volta a nascer quando há calor.

Minha palavra dita à luz do sol nascente,
meu madrigal de madrugada.
Amor, amor, amor, amor, amor, presente
em cada espiga desfolhada.

Minha raiz de pinho verde,
meu céu azul tocando a serra,
oh, minha água e minha sede,
oh, mar ao sul da minha terra.
É trigo loiro, é além tejo
o meu país neste momento.
O sol o queima, o vento o beija,
seara louca em movimento.

Minha palavra dita à luz do sol nascente,
meu madrigal de madrugada.
Amor, amor, amor, amor, amor, presente
em cada espiga desfolhada.

Olhos de amêndoa, cisterna escura
onde se alpendra a desventura.
Moira escondida, moira encantada,
lenda perdida, lenda encontrada.
Oh, minha terra, minha aventura,
casca de noz desamparada.
Oh, minha terra, minha lonjura
por mim perdida, por mim achada.

Archivado en: vergüenza

19 Responses

  1. Reikjavik dice:

    Hay gente que directamente no aceptan lo que han visto en su autoarqueología emocional y se pasan la vida sepultados bajo una capa de sonrisas vacías y efímeros y fingidos placeres.

    A lo largo de este año me he llevado un incontable número de decepciones, pero lo más triste no es eso, si no que hace tiempo que, harto de encontrarme con gente decepcionante, deje de tener expectativas con los demás para limitarme a disfrutar de lo mucho o poco que me ofrece cada cual y desechando a aquellos que van por la vida con la máscara como si fuera una segunda piel. Besos.

  2. Canalla dice:

    q gracia la etiketa esa de “saltar a comentarios” xD

    1)mi honradez?
    2)geografía emocional. grande sisifo
    3)grande lo q dijo lucas. taba weno?
    4)no kiero creerte en lo de arkeologos d euno mismo. seria como admitir q asta viejos no alcanzaremos a conocernos. y eso no es cierto. creo q nunka fui mas yo ni me conocí mejor q siendo niño. y creo q cuanto mas envejezco, lo unico q aumento, es mi gilipollez. y mi gusto por ser gilipollas

    molaaaaaaaaaaa

  3. Maddriz dice:

    si te estás autopreguntando por qué sientes frío, tal vez sea porque tú rebuscas muy dentro y vas perdiendo tus hojas, tu mascara, tu armadura… y estás así desnudo, con frío y ni la fricción por ese jovenzuelo en tu barriguita te llene ni te vista ni te dé ese calor que necesitas para sentirte vivo… es complicado regular ese calor que necesitamos pues nos lo tienen que dar otros…

  4. Finalmente me he decido a leer una de las estradas de tu blog. Culpa a la densidad et al.

    El caso es que el triptófano cuando se une a algo, una exponencial adicional es necesaria, o sea, va a ser en este caso triexponencial, eh? Ya ves, si que experimentan cambios y bastante complejos por lo visto.

    He tenido que salir cinco minutos y ahora si, lo tengo clarísimo que hasta para salir a la calle, le viene bien a uno un libro de instrucciones porque cada uno tiene su idiosincrasia de bajar las escaleras. Las capas están para no saltarse ninguna escalera y evitar así un resbalo que, a precoces edades, puede ser muy dañino, verdad?

    Ya concluyendo, y eso de la Simone?

  5. me encanta como acabas los post.. el de hoy me ha encantado más… de verdad… con lo que me gustan las plantas y lo poco que me gusta el frio…jejeje.

    La gente es igual… a veces hay que mirar con la cabeza un poco inclinada para ver o que realmente hay detrás de las personas… y cuando menos se espera, aunque haga mal tiempo, es un buen momento para que florezcan y te den la sorpresa…

  6. Sí…de hecho considero conocerme a mí mismo como el proyecto más apasionante que emprenderé nunca.

    Besoo

  7. Miní dice:

    Es normal tener un poco de frío. Creo que, ultimamente, tengo demasiado. Eso es lo malo,la frecuencia…

  8. Jagg dice:

    a veces ese libro está pero nadie sabe utilizarlo; simplemente está en otro idioma y ni nosotros mismos lo desciframos. Yo prefiero descifrarme poco a poco.. sin libro, no sea que me apetezca hacer trampas y conocer el final.

  9. Manu dice:

    Busca un buen traductor. No importa la edad. El caso es que sepa darle el sentido correcto.

  10. ¡Uy! Pues bienvenido al club de los enocasionesautoincomprendidos. A la vida no se viene con manual de instrucciones, qué más quisiéramos, ¿verdad? ;-)

    Y muchas gracias por tu visita. Saludos.

  11. Juanma dice:

    Todo en esta vida comienza por una mentira.
    Empieza la historia…
    Síguela en
    http://no-me-falles.blogspot.com/

  12. Escribiente dice:

    Creo que no es cuestión de libros de instrucciones, sino de actitudes.

    Hay personas a las que no interesa comprender a nadie.

    Y en cuanto a nosotros mismos, suele pasar algo parecido: hacemos como que no nos entendemos cuando en realidad lo que nos pasa es que no nos queremos mirar hacia dentro.

    Me gustan tus reflexiones. Te incorporaré a mis paseos.

    “Sísifo se hace viejo”, sí, es gracioso, pero para mí resulta plenamente vigente….Él, su piedra y su empeño que no ceja, sin final feliz….¿La vida?

    Gracias por pasarte por “mi casa”. Recibir semejantes visitas siempre es un honor.

  13. Ángel dice:

    Me ha encantado leerte de nuevo.
    La historia del ciego es tremenda. Me recuerda a muchas de mis vivencias. ¿Quién no ha querido ver o no ha podido ver muchas veces?. Sí… quizás es malo no poder ver, pero según el refrán es peor no quererlo ver. Quizás no he dejado de ver en muchas ocasiones, pero en el fondo, no he querido reconocer lo que veía. Esa era mi inocencia.
    Por lo demás… tremenda argumentación que me ha encantado leer.
    Te sigo, Sísifo!
    Angel

  14. Juanma dice:

    gracias por visitar No me falles. en realidad son dos partes. cuando acabemos con esta, estara la definitiva, lo que se esconde detras de todo. un abrazo

  15. Despop dice:

    Pedro Marín es un dios! jajajaja

    Sisifo no te hagas viejo que duele mucho!

  16. Antonio dice:

    llevaba tiempo sin leerte, hoy como antes, me han brotado lagrimas. Que dificil responder a esa pregunta, creo que no tiene repuesta, seria que es lo que te gusta encontrar en la persona, no? y aun asi, cada persona tiene su encanto, algo que te enamora, dios nos libre de buscar siempre lo mismo, seriamos como el joven de melena ensortijada, con cada persona, mucho mas, sin necesidad de oir su vientre, cuando te abre el corazon como bien has dicho, esa ignorancia la empequeñecemos, quedando de todas formas un abismo, tanto como personas
    un abrazo, despues de tiempo, y no se como andara taxi, espero que resfregandose en tus tobillos

  17. Tesa dice:

    Lo del libro de instrucciones ya lo he pensado yo algunas veces. Pero no, no para conocerme a mí, sino para conocer (entender) mejor a los demás y obrar en consecuencia.
    No estoy de acuerdo contigo en que esa huella perdurable sea responsabilidad de quien dejó las pisadas, sino de tu barro (tu memoria, tu corazoncito), más o menos moldeable, receptivo a esos pies.

  18. Interrupted dice:

    Que bonita paradoja la de tu amigo ciego! Y es que las verdaderas cosas no se ven con los ojos.

    Y si, estamos llenos de capas, como las cebollas, (Shrek dixit)Jajajaja. Que bien escribes jodio!

    Besos!!!

  19. Caperucita dice:

    ojalá existiesen libros de instrucciones para comprenderse a uno mismo y saberse utilizar. Y evidentemente, entender a los demás.

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