Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[322] Dorado.


– ¿Y si cruzásemos el río? Mira, allí hay una pasarela.

– Venga. Tengo calor, allá hay sombra.

Eché a andar siguiendo a Julio. Aun contábamos los años de uno en uno y los días de mes en mes. Yo sabía que las nenas eran remilgadas para estas cosas, y que Julio y Mauricio aprovecharían para gallear delante de ellas. Yo quería travesuras, más que nada, y era la ocasión. Nunca fui muy adulto, lo reconozco, y cada vez lo soy menos.

– Podemos pasar el río por abajo. No es muy profundo.

– ¿A pie? El agua baja con fuerza.

– Pues a mí me parece buena idea. Si resbalas y te caes, te dejas llevar y más abajo ganas la orilla.

– ¿No nos despellejaremos contra las rocas? Además, no tenemos bañador.

– No hace falta bañador. Yo voy.

Y eché a andar hacia la orilla con el pantalón en la mano. Vi que el agua estaba fría, pero no podía echarme atrás después de aquel arranque fanfarrón. Con tiento fui avanzando, pisando entre las piedras del fondo, resbaladizas y mal asentadas. Por el rabillo del ojo vi a Mauricio seguirme, y más tarde a Julio, que no sabía si quitarse las gafas o arriesgarlas.

– Tenemos público -dijo Mauricio, y señaló hacia la pasarela.

En efecto, los paseantes se acodaban en la barandilla para mirarnos. Yo no quitaba ojo de aquel fondo cada vez menos claro, cada vez más lejano, cada vez más oculto. A medida que nos acercábamos al centro de la corriente, el ruido apagaba más las voces de mis amigos. Los vi quedarse atrás. Poco después Julio resbaló y cayó al agua. La corriente, velocísima, lo hizo desaparecer en medio del reflejo del sol del atardecer. Los mirones se movieron hacia el otro lado de la pasarela y lo vieron alejarse.

No pude ver a Mauricio caer, yo estaba intentando no resbalar. Cuando me di cuenta de que estaba solo, me dejé llevar por el agua. Ya no la sentí fría. ¿Cómo así, con ese color dorado? Las rocas limosas me dejaban resbalar sobre ellas, sólo tuve que dejarme arrastrar como quien baja un tobogán, en la misma postura sobre el fondo. Antes de que fuera capaz de darme cuenta había rebasado la pasarela y entraba en un remanso. De pie en la orilla, con ojos miopes, Julio me llamaba a voces. Nadé hacia él.

– Coge mi mano.

Me faltaba el aire, nunca fui buen nadador. Pude llegar y dejarme ayudar. Por la vereda llegaban las chicas con nuestra ropa y las gafas de Julio. Nos secamos al aire y al sol. Me senté en una roca mirando a poniente. El sol me templaba desde el cielo y desde el agua. El Sil es rojizo y maternal. Sin saber por qué, sentí ganas de llorar y lloré. Temblaba.

– ¿Te pasa algo?

Me sequé las lágrimas. Carraspeé. Levanté la mirada. Era una de las chicas, no recuerdo cuál.

– Lo de siempre: un vacío aquí.

– Te conozco. Lo de siempre sería no llorar.

– Este momento es precioso, este lugar es especial. Por eso lloro.

– No te entiendo. Fuera esas lágrimas. ¿O es que hay algo más?

– Sí. Acabo de darme cuenta de que, si hoy siento ese vacío, eso quiere decir que nunca se llenará.

– Tal vez, no lo sé. Hay pozos que nunca rebosan. Ni siquiera lágrimas.

Klaus Nomi. Lightnight strikes.

Listen to me, baby, you got to
understand, you’re old enough to learn the makings of a man.
Listen to me, baby, it’s time to settle down. Am I asking too
much for you to stick around?

Every boy wants a girl he can trust to the very end.
Baby, that’s you, won’t you stay? But til then . . . when I see
lips begging to be kissed, I can’t stop, I can’t stop myself!

Lightning’s striking again! Lightning’s striking again!

Nature’s taken over my one-track mind,
believe it or not you’re in my heart all the time. All the girls
are saying that you’ll end up a fool. For the time being, baby,
live by my rules!

When I settle down, I want one baby on my mind.
Forgive and forget, and I’ll make up for all lost time. She’s put
together fine and she’s on my mind. I can’t stop! I can’t stop myself!

Lightning’s striking again! Lightning’s striking again!

There’s a chapel in the pines waiting for us around
the bend. Picture me in your mind, love forever! But til then . . .
when I see lips begging to be kissed, I can’t stop, I can’t stop myself!

Lightning’s striking again! Lightning’s striking again!

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Archivado en: dolor, memoria

6 Responses

  1. Miní dice:

    Este texto en forma de historia, me ha recordado al libro de “El Jarama”, Rafael Sánchez Ferlosio, 1955. Algo en ti tiene verdadera magia. Bicos

  2. ¿Y qué sería de la vida sin ese vacío?
    Demasiada paz,demasiada tranquilidad…gracias al vacío sigues adelante,porque tienes ilusión por llenarlo.
    Buena historia.
    Besoo

  3. Coquí dice:

    Gracias…

    Feliz fin de semana

  4. Drowngirl dice:

    yo también me pregunto que que pasaria si no existiese ese vacio…
    me gusta este blog!
    un saludo

  5. Manu dice:

    Vale, has conseguido que de nuevo surquen lágrimas mis mejillas.
    Este otoño me va a matar…

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