Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[321] Ojalá.


Este verano está siendo lindo, útil, divertido y provechoso, pero también está siendo una especie de caída del caballo, al estilo de san Pablo, o sea, estilo corintio, que sería toscano de no ser por el anacronismo manifiesto. Y digo que lo está siendo porque yo sigo viendo verano mientras no me hagan falta guantes ni bufanda, que pronto saldrán del armario, lo cual, por cierto, yo nunca he necesitado hacer.

En fin, menos proposiciones subordinadas, que el lector se pierde.

Desde que cogí el hábito de acudir todos los días a mi oficina, que es envidia de proletarios y cueva de conspiradores, he ido acostumbrándome poco a poco a encerrarme en ella, con la cabeza sumergida en mares de letras y lineas y colores y sabores y olores y de todo, con el solo propósito de embotarme la cabeza con preocupaciones irreales y perder toda perspectiva sobre mí mismo y sobre mi vida terrena. Amén. Luego vino la holganza de las vacaciones y, con ella, la terrible necesidad de hacerme cargo de mí mismo. La tormenta, vamos.

Hace poco elaboré, o más bien improvisé en medio de una conversación bien extensa, lo que podría llamar teoría de la pantalla, por ejemplo. Me vino a la mente una película de la que sólo recuerdo, y vagamente, que sus personajes huían de la pantalla uno a uno, y viéndose desde fuera se daban cuenta de todo lo que no les gustaba de aquel mundo en blanco y negro, que era el suyo, y que no podían ver mientras estaban dentro de él. Reconocí en esa historia una bonita metáfora. Esa película hablaba de mí, como tantas otras, pero con el alfanje entre los dientes. A veces aparece una persona que me agarra por el brazo y me saca de mi pantalla a tirones, aunque sea por un momento, el suficiente para ver mi vida desde fuera y sorprenderme o asustarme o las dos cosas. Luego regreso a mi mundo y muchas cosas se me antojan incómodas, enervantes, y resulta que siempre lo fueron, pero yo no lo sabía, porque para eso sirven el trabajo y las muchas ocupaciones del día.

Mi gran duda es, entonces, quién es esa persona que me sacó de la pantalla, además de alguien útil. ¿Es, por ejemplo, alguien necesario? No lo sé. Una mujer extraordinaria que conocí hace años sostenía que en cada momento tenemos a nuestro lado a alguien que, sin saberlo, es nuestro ángel de la guarda. No sé si se lo creía ella misma, pero es una visión bonita de cómo deberían ser las cosas. Y aquí regreso a la gran cuestión, que ya dejé expresada aquí hace más de un año, sobre la naturaleza de los afectos y su identidad: sigo sin saber qué es eso de querer con claridad bastante para hablar de ello. Y bastante es lo que basta, como la palabra indica y mi abuela siempre me recordaba. La cuestón es que mi evolución, por llamar de alguna manera a ese proceso mágico de comprensión de mí mismo en el que me deslizo desde hace una temporada larga, se desarrolla de una forma bastante misteriosa y, sobre todo, caótica, pero siempre a golpe de afecto recibido, más que de afecto concedido, de lo cual no puedo sentirme orgulloso, pero sí satisfecho, porque salgo ganador, aunque siempre me quede un regusto medio amargo, medio dulzón. Parece que siempre, en el momento que lo necesitaba, ha aparecido alguien en mi vida, normalmente de forma pasajera, que ha actuado de catalizador de mi propia reacción interna. Así Pz, y luego Jueves, o antes, que ya no lo recuerdo, y otros y otras que vinieron después y del mismo modo se fueron yendo en buena hora dejando la puerta abierta para volver cualquier día, pero también para dejar correr el aire, que estaba muy viciado ya.

Nos explicaba el cura de mi colegio, don Eulogio, que basta verter una sola gota de agua bendita en un cántaro, para que toda el agua del cántaro quede bendecida por acción del Espíritu Santo, amén y olé. Otra bonita metáfora, igual de fantasiosa que la de la película de antes, pero menos original. Sin embargo a mí me sirve, porque es cierto que hay personas que transmiten un algo beneficioso a quienes las frecuentan. Se entiende aquello del río de agua viva. Los pobres de espíritu, como yo, sólo sabemos ver en esa irradiación necesidad. Si eres como te imagino, te necesito, se me ocurrió decirle hace poco a alguien. Me imagino su cara de susto al oirlo, porque sé cuál sería mi espanto si alguien me dijera tamaño despropósito. Pero yo, sin empacho, lo dije, y así me fue luego, que no hubo de qué extrañarse, aunque mi ingenuidad me impidió verlo.

Me rodeo de mujeres, todas ellas extraordinarias, algunas para mal, tal vez algo vampíricas, sólo tal vez. Hace poco una de ellas me hizo ver que mi necesidad de compañía es una sensación subjetiva, porque la compañía no es necesaria para vivir satisfecho, sobre todo la mala compañía. Me sentí como un imbécil cuando le dí la razón: resulta que me he pasado la vida como barco sin gobierno, movido por mis impulsos, depositando en otras personas -parejas, se entiende- mis posibilidades de alcanzar la felicidad, que es lo que más anhelo y lo único que veo lejano. En román paladino: he soportado a cualquiera que me hiciera sentirme acompañado, lo cual es el colmo de lo paradójico, y muy triste. O bien, a cualquier varón que me ha parecido cautivador, interesante, excitante y deseable, he acabado por convertirlo en alcancía de expectativas, con lo cual nuestra compañía mútua, en principio simple ejercicio de despreocupación agradable, daba paso, sin poder evitarlo, al temor. Expectando ya tengo algo que perder, y es esa pérdida la que temo. Y la verdad sea dicha, estoy un poco hartito de tener miedo, que parece que es el miedo el que me tiene a mí, bien agarradito.

Bien, creo que una vez más Sísifo, rey de Éfira, ha conseguido escribir una maraña de cerdas cardosas que serviría para fregar ollas requemadas, además de quedar con el culo al aire mostrando todas sus intimidades, salvo las más sicalípticas, que esas se las reserva. Aplaudidme, por favor.

Además me ha pasado una cosa escribiendo este post, de longitud desusada: es la primera vez que no escribo de un tirón. He necesitado esbozar un borrador, repasarlo, modificarlo y dejarlo en reposo hasta el día siguiente. Si me preguntasen de qué habla no sabría responder, sólo sé que dice lo que necesito decir yo, y que es, básicamente, que la primavera demasiado presurosa hace asomar brotes cuando aún las heladas queman. No se trata de lamentarse por lo vivido, sino de cambiar el rumbo. Pronto entrará el nordés, que no tiene el calor del viento del sur pero le gana en mansedumbre y constancia.

Este fin de semana he vuelto a navegar. Quien no lo haya hecho nunca, no ha vivido.

María da Fé. Valeu a pena.

Com voz serena perguntaram-me ao ouvido:
valeu a pena vir ao mundo e ter nascido?
Com lealdade vou responder, mas primeiro
consultei meu travesseiro sobre a verdade.
Tive, porém, que lembrar o meu passado,
horas boas do meu fado, e as más também.

Valeu a pena ter vivido o que vivi,
valeu a pena ter sofrido o que sofri,
valeu a pena ter amado quem amei,
ter beijado quem beijei valeu a pena.

Valeu a pena ter sonhado o que sonhei,
valeu a pena ter passado o que passei,
valeu a pena conhecer quem conheci,
ter sentido o que senti valeu a pena.
Valeu a pena ter cantado o que cantei,
ter chorado o que chorei valeu a pena.

Anuncios

Archivado en: voluntad

8 Responses

  1. Reikjavik dice:

    Muy buenas, interesante reflexión la tuya. Más de una vez me han dicho que mi mayor virtud pero a la vez mi mayor debilidad es mi independencia afectiva, o en otras palabras, que no necesite a otra persona para poder sentirme una persona completa. Y es que una de las cosas que más me entristecen es ver a la gente haciendo todo tipo de estupideces con tal de evitar una soledad que, precisamente por esforzarse en huir de ella, cuando los atrapa lo hace con una mayor fiereza. Besos.

  2. No sé quién eres y, sin embargo, te conozco.

  3. Tesa dice:

    Pero qué complicaditos somos, Sísifo.
    Yo siempre he sido una solitaria, unas veces porque mi compañía no fue correspondida y otras, porque decidí que ya no me creo nada y “mal acompañada” ni de coña.
    Pero sí tengo claro que equilibré los afectos recibidos de manera generosa ¿será que somos más pegajosas en cariños las mujeres?
    Me deja tu post dando vueltas a muchas cosas, a ver si las reposo.
    Besos
    …te dejas besar por desconocidas ¿no?

  4. Arandano dice:

    Y luego me dices tú a mí que no me entiendes…

    Venga, ¿qué quieres que te explicque?, anda…

    Bienvenido, y gracias por tomar un sorbo del café.
    Los graffittis, son la ostia.
    Saludos

  5. Manu dice:

    En mi vida, sobre todo en los últimos tiempos, ha habido personas que han servido de hilo conductor o de punto de inflexión, de maestro o de mago, para hacer dirigir mis decisiones o mis pasos hacia nevos rumbos. Personas claves e importantes. Y eso que siempre me han asustado los cambios.
    Pero si son para bien…

    Pd: “Si eres como te imagino, te necesito…”
    A veces lo que imaginamos se hace realidad. Y las necesidades se cubren.

  6. Me encantaría aprender a ser más solitaria. O, lo que es lo mismo, me encantaría saber llevar mejor la soledad y dejar de depender de otras personas.
    También me gustaría dejar de esperar cosas de esas personas de las que dependo, y dejar de esperar cosas de mí misma que no me puedo conceder.

    Por cierto, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que sentí un ángel de la guarda a mi lado.

    Un saludo

  7. Javidejaen dice:

    Gracias por tu felicitación/condena.
    Me quedaré un rato por aquí leyéndote.
    Hasta pronto
    Javi

  8. Maddriz dice:

    Me gustaría creer que existe ese ángel de la guarda, al menos de vez en cuando para darnos un empujoncito y mirar de bruces la realidad (aunque sea en blanco y negro).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Posts más leídos

A %d blogueros les gusta esto: