Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[320] Santi.


Esto lo soñé hoy:

Santi tenía catroce años, corta estatura, piel blanca, pelo negro alborotado y enormes ojos marrones. Su hermano, menos de diez. Ambos vestían uniforme de colegio de curas, sobrio y cruel, y lucían en su rostro la carencia de una sonrisa.

Santi había escrito una preciosa redacción que hablaba de su madre y se la había leído a su niñera, una mujer de unos veinticinco años, indolente, descuidada y poco interesada en la instrucción de los niños, a los que ella tachaba de díscolos y huraños. Yo me encontré con ellos cuando estaban de paseo con otras niñeras y otros chiquillos, bastante alborotadores todos.

– Santi, léele tu redacción a Sísifo, que es muy linda.

Para apartarlo de sus amiguitos ruidosos les pedí que nos refugiarámos en un soportal, en el borde de la plaza. Santi comenzó a leer, pero su hermano lo distraía, así que, improvisando, empezó a abreviar la lectura hasta dejarla reducida a dos lineas. Entonces Santi empezó a discutir con su hermano. Su niñera no intervino, se limitó a decirme que su madre había muerto unos meses antes.

– Santi: ¿me lees tu redacción de nuevo, por favor?

– No lo va a hacer, hay mucho ruido.

Santi parecía asombrado de mi interés en su redacción. Empezaba a leer, pero su hermano lo distraía riéndose de él. Yo llevaba la mano a su mentón, atrayendo hacia mí su mirada.

– Santi: préstame tu atención a mí, por favor. ¿Puedes leerme tu redacción?

– No lo va a hacer, hace frío aquí.

Santi inició de nuevo la lectura, pero su hermano volvía a conseguir impedirle que la rematara. Santi, exasperado, se abalanzó sobre su hermano iniciando una pelea.

– Santi: ven conmigo.

Me lo llevé agarrándolo del brazo y me senté con él en un banco. Se veía en su mirada que esperaba un castigo. Su niñera nos seguía y se sentaba a nuestro lado.

– Santi: ¿me lees tu redacción de nuevo? Pero esta vez desde el principio hasta el final, por favor. Me gustaría mucho oirla.

– No lo va a hacer, no quiere leértela.

Santi me miró con los ojos muy abiertos, sorprendido de que no lo castigara y también de mi empeño en oir su redacción. Bajó sus ojos al papel y leyó. A medida que avanzaba, de su lectura nacían lágrimas, y a duras penas fue capaz de terminarla. Cuando terminó de leer me preguntó entre sollozos:

– ¿Por qué me has obligado a leerte la redacción?

Sin siquiera mirarle a los ojos, respondí:

– No te he obligado, te he ayudado a que lo hicieras. Hay cosas que no nos damos cuenta de que siguen doliendo hasta que un día hacemos la prueba. Y hay pruebas que necesitamos que alguien nos diga cómo hacer. Tú no has podido tener madre, porque la muerte se la llevó, pero no te han dejado no tenerla, porque alguien te dijo que no podías llorarla más. Hoy has visto que tu madre te sigue doliendo y que seguirá doliéndote hasta que la entierres. Y lo has visto porque te he pedido que me leyeras tu redacción delante de tu hermano, y en los ojos de tu hermano has visto las lágrimas de tu madre, y él las ha visto en los tuyos. Eso es lo que te ha dolido.

Algunas veces, algunas pocas veces, algunas preciosas pocas veces, los sueños hablan de la realidad más claramente que la realidad misma.

Guillermo Fernández & Pepe Motta. Los mareados.

Archivado en: dolor, sueños

15 Responses

  1. Canalla dice:

    ya me has exo llorar a mi, joder

    vaya puto trauma le has exo al mozo

    pero weno, noi merece un pequeño trauma escuchar una historia como esta?

    no?

    molaaaaa

  2. Groucho dice:

    VAYA TARDE ME HAS DADO. ME HAS HECHO PENSAR EN MI MADRE.
    CREO QUE CUANDO FALTA UNA MADRE, TENGAS LA EDAD QUE TENGAS, TE SIENTES OTRA VEZ UN NIÑO, UN NIÑO INDEFENSO Y SOLO.
    ¿ERES EDUCADOR?
    SALUDOS……….

  3. Diegodelmar dice:

    quizás no he redactado bien.

    Doña Concha se refería a la fe en Dios.

    Y no creo, y si así ha sido, no me he explicado bien, Doña Concha no está arrepentida de vivir, todo lo contrario, ha tenido una vida muy rica, no sólo en dinero… lo que si, es verdad, es que la tragedía se ha cebado con ella…y , en esos, casos nadie puede hacer nada.

    La fortuna es tan caprichosa… Se refería a la fe en Dios, le llamó mucho la atención que yo sea creyente…

    besos

  4. Maddriz dice:

    Cierto, la realidad es en ocasiones confuso y los sueños son mucho más reales (algunos).

  5. Desgra dice:

    De dónde habrán nacido tus personajes, me pregunto.

  6. Tesa dice:

    Los niños pequeños no deberían quedarse sin madre.
    Y menos, las madres… sin sus niños pequeños.

  7. Hairblue dice:

    ¿Para qué dividir en párrafos si puedo hacer que la gente lea sin parar sin parar sin parar hasta la última palabra?

  8. Iñaki dice:

    Claro ejemplo si nos paramos a pensar durante cinco segundos llegamos a la conclusión que la vida muchas veces es una mierda.
    Besos desde Valencia

  9. Julia dice:

    Siempre me impresiona lo que escribes. Un beso, hermoso.

  10. Cieso dice:

    A veces tengo la impresión de que nuestro entorno está lleno de heridas infestadas de pus que se pasan la vida esperando que venga alguien con una lama afilada para sajarlas y dejar que corra la basura calle abajo. Felicidades por el tajo tan bien manejado que aquí supiste dar.

  11. Beauséant dice:

    nos creemos que por enterrar las cosas dejaremos de sentirlas, y nos decimos que así somos más fuertes.. Todo mentira, claro, un par de letras y un recuerdo atrapado en los engranajes de la supervivencia bastan para romper esa falsa normalidad.

  12. Tatojimi dice:

    A veces, hablamos de madurar, de crecer, de ser mayores. Y lo tenemos como un logro, como una virtud.

    Pero en realidad, la mayor parte de las veces, nos comportamos como niños. Cerramos los ojos, porque si no vemos, no existe. ¡¡No estoy!!

    Y cuando no tenemos respuestas para dar a los demás, intentamos que esos cierren los ojos, así no necesitaremos buscar las respuestas que no sabemos.

    besos.
    Muchos.

  13. Es egoísta y contraproducente pedir a una persona que no llore o que no se enfade. Probablemente le hayas hecho uno de los grandes favores de su vida y él se acuerde de ese momento durante mucho, mucho tiempo.

    Mi padre también falleció y jamás olvidaré como mi profesora me sacó de clase y me sacó todo lo que tenía dentro en media hora. Ahora lo único que me queda es una ligera nostalgia que incluso me hace sonreir.

  14. He visto una ligera visita, me he asomado y he quedado conmocionada.
    Tan sólo felicitarte, agradecerte el haberme dado la oportunidad de llegar y asegurarte que volveré.

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