Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[310] Prendedor.


Ésta en la enésima vez que rehago este post, en el que hechos dolorosos acaban cobrando forma de palabras más analíticas y descriptivas que expresivas o lacrimales. Ya sé que esto es decir poco o nada, pido disculpas por ello al respetable. Intentaré explicarme mejor, aunque advierto que a cada nueva vuelta que le doy a este texto se hace más incomprensible incluso para mí mismo, lo cual es el mayor de los despropósitos.

Desde el miércoles sólo he comido alguna cosa que he encontrado por las alhacenas vacantes, todo frío y todo insulso, y he bebido mucho té bien caliente, a todas horas té, sólo té, té solo. Duermo mucho y mal, a deshora, con pereza de dormir y prisa por levantarme. No sé si prestarle atención a esto o simplemente dejar pasar el tiempo, porque aunque vivo con la sensación de que mi vida es de lo más normal, es obvio que no lo es, sea lo que sea la normalidad, que es una palabra que cada vez me molesta más oir y me cuesta más comprender. Hasta ese gato rubito y enorme que vive en mi casa se ha dado cuenta e intenta ayudar subiéndose a mi panza entre ronroneos y restregándose contra mi mentón, única parte áspera de mi rostro. Creo que todo se puede resumir en que no tengo ganas, así de simple: ganas de dormir, ganas de comer, ganas de trabajar, ganas de descansar, ganas de estar solo, ganas de estar acompañado, ganas de estar, ganas de ser, ganas de existir, ganas de dejar de existir, ganas de morir. No tengo ganas de nada, pero tampoco de lo contrario ni de otra cosa distinta.

En medio del cielo oscuro y sin luna cruzó una estrella fugaz que, como su nombre indica, son esas que apenas duran en nuestra retina el tiempo de sorprendernos por su belleza.

Esta mañana, caminando bajo una llovizna de otoño que acompañaba estupendamente mi estado de ánimo, he intentado comprender mi desazón, y lo he conseguido a medias, hablando solo y en voz alta y conteniendo los pucheros que nacían en mi garganta o un poco más adentro. Hasta hace pocos días formaban todos ellos una especie de nudo inviolable, en uno de cuyos extremos se enganchó la cola de esa estrella fugaz al pasar, pero de eso ella ni llegó a darse cuenta, ni a ver el nudo deshacerse ni sus cabos caer al suelo sin ruido. Creo que se debe todo a esto: no hay quién me aguante. Y el primero que no me aguanta soy yo, por eso busco distracción en otras personas o en otros quehaceres, y de ello me han hecho darme cuenta estas vacaciones, que me han dejado sin mi principal recurso, que es el embotamiento del trabajo.

La siguiente pregunta viene sola: ¿por qué no me aguanto? Creo que es porque mi corazón es incapaz de percibir la belleza de las sonrisas que alcanzan mis ojos, de las palabras que llegan a mis oídos, de los besos que humedecen mis manos, de las caricias que despeinan mi cabello, de los abrazos que abarcan mi torso y de tantas cosas bellas que quienes me quieren me destinan (empiezo a parecerme a Sabina). Simplemente mi corazón siente que no merezco sonrisas, ni palabras bellas, ni besos, ni caricias, ni abrazos, ni nada de nada de todas aquellas cosas a las que aspiro. Aprendí en buena escuela: pronto me enseñaron que los besos eran herramienta para violentar, que eran algo que a fuer de ser negado se conviertía en miel que nunca alcanzaba mis labios, pero casi. El resultado: nunca he logrado tener la sensación de ser poseedor de nada que alimente el corazón, y si alguna vez creí tener algo parecido acabó por clavarse en mi pecho infectándome la sangre.

Y ahora es cuando la estrella fugaz de antes me hiere los ojos. ¿Y ahora qué? Pues que aquel que nada tuvo, aquel que nada esperó tener, aquel que no creyó merecer nada, ahora tiene ese polvillo de oro bajo los párpados, resíduo tímido de un tesoro que vuela cruzando cielos. ¿Qué no haría por una riqueza tal? Por lo menos, cruzar el mar buscándolo, por lo menos, al menos. Y aquí viene la respuesta a la otra pregunta: ¿por qué nadie me aguanta? Pues porque soy capaz de someter a tal presión a quién me corresponda que puedo llegar a robar el aire de su pecho y la sangre de sus labios, aún sabiendo que poco tiene eso de justo. Recuerdo un poema de Rubén que me leían de niño, relato de la búsqueda de un objeto hermoso (pues se fue la niña bella / bajo el cielo y sobre el mar / a cortar la blanca estrella / que la hacía suspirar) que era, sin embargo, el mayor posible de los actos de egoismo (la quería para hacerla / decorar un prendedor / con un verso y una perla / una pluma y una flor). He malogrado cientos de amigos, de buenos compañeros y de camaradas por el método vampírico: clavar los dientes en el cuello de la víctima hasta sentir el sabor de su sangre, todo de muy buenas maneras y con mucho cariño, faltaría más, que estamos entre caballeros.

Yo no tengo prendedores que decorar. Los ornamentos me parecen signos de barbarie, como a Loos, pero cien años más tarde, lo cual me quita toda originalidad, vaya por dios. Por eso las alhajas de la familia las conserva mi señora madre, quizás porque ve en el brillo de los topacios su propia frialdad, o en el tacto del platino el de su propia piel, o en el oro un ídolo al que adorar. Yo, en cambio, sé que no necesito nada ni a nadie, que por mi propio pie algún día me veré saliendo de esta jaula en la que me hallo, dejando sus barrotes ciscados por el suelo y sus sombras verdosas escapando de mis ojos verdosos. Pero otra cosa es lo que siento: siento necesidad de luz y de agua y de aire, siento que preciso encontrar algo, o alguien, o que necesito a alguien a quién convertir en algo, o qué sé yo que tanto me da… porque a estas alturas, tras tanto explorar mis emociones y ver sólo niebla, poco puedo asegurar. Es lo que tiene pescar en fangal: que se enturbia el agua, aún la más clara.

De una cosa estoy seguro, y sólo de una: quiero volver a ver a esa estrella, fugazmente.

Archivado en: voluntad

6 Responses

  1. Bola dice:

    no se quien eres , ni porke me has preguntado lo k me has preguntado, en cocreto eso.

    no se como has llegado a mi blog y en cierta manera , despues de leer este post, me da algo de verguenza k lo leas,si esk lo lees…

    ..porke este post es precioso, sincero y con trasfondo, y aunk mi porpio blog sea vanal comparado con este, aunk mis entradas nunka puedan compararse con esta..y aunk dejar aki esto escrito pueda sonar a victimismo, tengo k decirte

    k es un post precioso. y eso no lo consigue alguien k no se soporta a si mismo.

    kizas es porke eres, o puedes ser,
    especial

    piensalo.total, no pierdes nada y puede k sean desvarios mios.
    un saludo

  2. Canalla dice:

    q bonito. el post digo.

    me recuerda varias cosas leerte este post. me recuerda nuetsro famoso apsaje de “Nuestra señora de París”, con Quaimodo rompiendo el espejo. Y me recuerda mi vida, y la de ese blog de ahí, y al del otro. EL miedo a estar sólo, el miedo a no estarlo. El miedo a ser y parecer.

    Polvillo de oro bajo lso párpados, residuo tímido de una estrella que viste pasar no? Hagamso uan cosa. Vamos a escribir la historia, nuestra historia, vamos a decidir en vez de dejarnos llevar, q es algo tan humano que resulta demasiado animal para dos caballeroso como nossotros.

    Imagina q te miras las manos, y las tienes enteras teñidas de ese polvillo. Y asustado levantas las mangas d etu camisa, y Oh dios mio!! hay más polvillo. Y delante de lo que queda de espejo, descubres q no hay sólo una estrella en nuestra historia. Que quizá tu también lo eres. Quizá eres una estrellita que se cayó o se cansó de volar. Como aquel elefantito alq ataban a una vara d emadera de chico, y como no podia zafarse, al hacers mayor pensó q no `podría zafarse tampoko. Y eso que era un enorme y fuerte elefante. Tu también te quedste en tierra. Olvidando que tu lugar es el firmamento. Uno solo pued ser feliz allá donde estña su hogar.

    Levanta el vuelo Sísifo. Y persigue a tu estrella

  3. Miní dice:

    Eres increíble, tú y todo lo que escribes.

  4. Wyat dice:

    Hola sisifo, gracias por el coment que me has dejado, me ha levantado el ánimo, muchas gracias. Un abrazo.

    Ciao.

  5. Gazzpatxo dice:

    Pues yo veo muy muy importante ser positivo en la vida, a veces hay situaciones que no nos dejan serlo y que no arreglamos nada en esa concretamente…. pero si tu actitud es positiva no crees que saldrás indemne o menos tocado? Pruébalo.

    besssssis

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