Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[298] Coloso.


Llevo casi una semana exiliado en la raya portuguesa, aliviado por poder escapar de la tiranía que cierto cativo ejerce sobre mis pulmones, ahora dilatados por el sol meridional, si por meridional podemos entender lo que para otros es uno más entre los muchos finisterrarum que la tierra ha dibujado y los hombres habitado y, luego, bautizado. Creo que me espera, y de mil amores, otro fin de semana festivalero y musical en compañía de mi orquesta particular, y con ello espero huir de nuevo, pero esta vez de otra tiranía, que es la de tener que asistir a convenciones familiares que querrán obligarme este sábado a celebrar en hostil compañía el santo de mi padre, que es también el mío.

La compañía de Adelasuma últimamente sólo me abandona durante el sueño, que en estos días casi siempre abre la puerta a las pesadillas, de esas que vienen adobadas con llantos y gritos y sudores y despertares violentos, y que mi mente prudente o miedosa se cuida de ocultar a mi memoria por juzgarlas, seguramente, difíciles de soportar. A pesar de ello echo de menos a mis otros amigos, que son fuente constante de mimos y ternuras y risas, lo cual, para alguien que nunca sonríe, es como recibir riquezas llovidas del cielo, como las que vi en aquel sueño que entregué como regalo de cumpleaños a Aleph y que él más tarde convirtió en canción, una de las más bellas de entre las suyas.

Canalla apareció un día en mi pantalla, al poco de comenzar yo este blog, entre tecleos nerviosos y dislexiformes, y aún no se ha marchado. Desde entonces nuestro contacto ha sido constante, a pesar de lo episódico. Sé que, si no me cuido de interesarme por él, nuestras charlas pueden versar sobre mí durante horas, lo cual me sienta bien, aunque luego me doy cuenta de que lo que él intenta a menudo es no centrar su atención sobre sí mismo, tal vez harto de hacerlo, tal vez temeroso, tal vez descreído. Canalla, como otras personas que conozco, es de esos que, creyéndose merecedores de menos, regalan a sus seres apreciados el don de sus muchos dones, que son bálsamo, cura, atención, cuidado, distracción y confianza, entre otros que me callo. Con Canalla he experimentado por primera vez, y peinando ya canas, qué es acabar queriendo a alguien de quién uno conoce sólo el alma, no habiéndole puesto cuerpo que la guarde de la lluvia y de la bruma. No pude darle a mi amigo forma mortal y pecadora hasta hace pocas semanas, y el verlo dentro de unos pantalones me gustó tanto o más que leerlo en mi pecé.

No dejo de darle vueltas a una cuestión que Lady Mariann ha calificado como una buena pregunta: ¿cuál es el factor que determina que dos personas, en igualdad de condiciones, decidan tomar caminos opuestos, la una hacia el conocimiento de sí misma y la resolución de los problemas que la dañan, la otra hacia el enmascaramiento, la negación, el blindaje y la tortura de sus seres queridos y de sí mismo? Cada quién que la resuelva como quiera, o como pueda, pero presumo que más de uno se habrá apresurado a incluirse entre los primeros a pesar de mi mirada burlona. Perdonen mi escepticismo.

Canalla se representa en mi mente (se trata sólo de un símil de esos que evocan majestad pasada) como aquel Coloso que se erguía en Rodas, tal como lo mostraban los libros de texto, con un pie en una orilla y otro en la contraria, con barcos que entraban y salían del puerto a través de su entrepierna, cosquilleando con el palo mayor su verga de bronce, o más bien crisoelefantina, que nunca lo tuve claro. Un día el Coloso decidió que su lugar estaba en una de las orillas y no en la otra, y empezó a oscilar ayudándose de los vientos de levante con rachas atemporaladas de componente norte, como queriendo tomar impulso para levantar el pie derecho de su pedestal y posarlo junto al izquierdo, que es el que está del lado del corazón, del que se supone que un Coloso metálico carece. Los timoneles dudaban entonces si pasar en bajamar, que era cuando el mástil corría menos riesgos de ser partido por aquel cipote de frío e insensible metal. El Coloso quería ser persona, sin saber que las personas pueden ser grandes o pequeñas, pero ninguna es capaz de soportar en su cabeza la presión del torrente que bombearía tamaño corazón, de latidos sonoros como campanadas en bronce colado. Los ciudadanos de Rodas, varones todos ellos, porque mujeres no había, sólo veían la amenaza que suponía el miembro oscilante para su flota, fondeada en mar abiento, salvo los tratantes en metales, que esperaban el momento de hacer negocio con los despojos del Coloso derribado por su incomprensible ambición de alcanzar un sueño idiota.

Nunca pensé que el símil pudiera llegar tan lejos. Perdone el lector mi desvarío y la longitud de mi escrito.

Canalla y yo nos hemos prometido recíprocamente un reencuentro, esta vez al final del verano. Nos confiaremos al Panda, que nos llevará por este Reino adelante, de edén en edén, que ya tengo unos cuantos en mente. Dormiremos envueltos en lonas y plumas, nos protegeremos del relente del primer otoño arrimándonos uno al otro para regalarnos nuestro calor, nos bañaremos en los ríos de aguas tintas y añoraremos a Taxi, que mirará las olas por la ventana de nuestra casa, echándonos de menos. Canalla quiere ser persona, quiere escapar del reverso tenebroso de la Fuerza, y pide ayuda de vez en cuando, otras veces no, porque está fatigado, aunque energías no le faltan, o porque no es capaz de ver el horizonte, a pesar de que los colosos miran siempre desde una torre, como quien dice.

Cuando Canalla aparezca de nuevo en mi burbuja, la abiré para dejarle entrar, abriré entonces mi costillar para enseñarle mi corazón y le diré, como en aquella cuarteta que me enseñaron de niño, tómalo, tuyo es y mío no. Entonces se escribirá la segunda parte de este cuento: cómo acaba, y lo más importante, si es en plural o en singular. El lector fiel sabrá esperar.

Jorge Drexler. Mi guitarra y vos.

Archivado en: ilusión

2 Responses

  1. Ariadna dice:

    Lo del coloso parece una peli polno
    aááaalaaaaa
    get it on, bang a gong, get it onnnn
    au yea

  2. Dardo dice:

    Lero leroooo
    a vos el video tampoco te andaaaaa

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