Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[285] Plasma.


Como tantas veces, empiezo a escribir sin rumbo fijo. A ver qué viento me sopla.

Desde hace unos días le doy vueltas a lo mismo una y otra vez. Se trata de la eterna discusión sobre la diferencia entre capacidad y potencia, que ya hace más de veinte años sosteníamos un amigo y yo en largas noches de paseos por la playa, de esos que uno da mientras atura al perro y le da picadero. ¿Quien tiene la capacidad tiene la potencia, o viceversa? ¿Qué distingue la potencia de la esencia? Demócrito se asombraría de ver a dos mozuelos dándole vueltas a la misma noria dos mil años más tarde, pero esta vez por sola diversión.

Pz sigue sin presentarse a dar la novedad. Las pocas vías de contacto con él siguen abiertas, salvo cuando el aparato del Estado me reclama en interminables colas hasta horas poco decentes, lo cual ocurre una vez al trimestre o en fiestas de guardar. La última vez que hablamos mi fantasma nos rondaba, montado sobre mis hombros. A veces pienso cómo me sentiré cuando ese fantasma haya volado con dios. Seré ligero como una pluma, los pies se me desprenderán del suelo y sentiré mis botas colgar de ellos, creceré tres centímetros por arriba y otros tres por abajo y nunca más tendré que subirme a una banqueta para cambiar las bombillas fundidas. Pero el fantasma aún no se ha ido y Pz se ha dado cuenta de que era él quien me guiaba la mano cuando yo lo acariciaba. No se ha dado cuenta de que su propio fantasma, el que Pz lleva consigo a todos lados, es fuerte y es celoso, y digo que no se ha dado cuenta porque Pz no sabe siquiera que existe.

Pz es fuerte y es bueno, inteligente y ameno, delicado, dulce, frágil. Yo quiero estar cerca de alguien así, con tan buena esencia. Pero dudo. Ya no sé si quiero a Pz a mi lado o si quiero a mi lado a alguien, sólo alguien, sin rostro definido ni nombre propio. No es justo para él que yo lo utilice para cubrir una necesidad mía. Conozco tantas parejas que se cimientan en la necesidad, en la ocasión propicia, en la disposición, que me da miedo repetir el error que otros y yo mismo hemos cometido y ha llevado a que todo acabara como el rosario de la aurora. Sin ir más lejos, mi matrimonio con Aleph seguía ese modelo. Nos queríamos mucho, de todos modos, pero era de esos, en el fondo no era bueno para ninguno de los dos.

Con Pz estoy muy confuso, aunque en realidad mi confusión nace de mí mismo. Tampoco sé si quiero algo o si quiero ser capaz de quererlo, que no es un juego de palabras, aunque pueda parecerlo. Mi conclusión precipitada es sobre mi escasa capacidad, o mi escasa potencia, sabe dios: ahora mismo lo único que soy capaz de hacer es estar solo, con mi gato Taxi. Ayer le compré un collar azul y plateado con un cascabel enorme y sonoro. Tres veces se lo ha quitado ya, no me explico cómo. A la tercera lo escondió sabe dios dónde y no he podido hallarlo aún. Es un gato rebelde y sencillo, no quiere adornos ni afeites, sólo llevar su capa blanca y rosadita que suelta pelo todos los días y convierte mis prendas negras en un rebozado de lana fina e impalpable.

Pz tiene miedo de decir que sí a mis ofertas. Le propuse intentar hacer cuajar nuestro mundo propio, que hoy sólo es un plasma confuso y huidizo que nos rodea en los ratos que pasamos juntos. Aún no me ha dado respuesta, a decir verdad aún no ha comparecido de ninguna forma. Está bien, dejémoslo así. Sin su miedo y sin mis dudas teníamos pocas posibilidades de éxito, por eso el batacazo es seguro. La única empresa con el éxito asegurado es la inacción, por eso renuncio. Como no espero que se dirija a mí, al menos leerá este post. Deseo para él que Fortuna camine a su lado. Al mío, no la quiero, que ya sabré yo labrar mis campos.

Chico Buarque & Tom Jobim & Telma Costa. Eu te amo.

Ah, se já perdemos a noção da hora,
Se juntos já jogamos tudo fora,
Me conta agora como hei de partir.
Se, ao te conhecer, dei pra sonhar, fiz tantos desvarios,
Rompi com o mundo, queimei meus navios,
Me diz pra onde é que inda posso ir.
Se nós, nas travessuras das noites eternas
Já confundimos tanto as nossas pernas,
Diz com que pernas eu devo seguir.
Se entornaste a nossa sorte pelo chão,
Se na bagunça do teu coração
Meu sangue errou de veia e se perdeu.
Como, se na desordem do armário embutido
Meu paletó enlaça o teu vestido
E o teu sapato inda pisa no meu.
Como, se nos amamos feito dois pagãos,
Teus seios inda estão nas minhas mãos,
Me explica com que cara eu vou sair.
Não, acho que estás te fazendo de tonta,
Te dei meus olhos pra tomares conta.
Agora conta como hei de partir.

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