Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[282] Inocuo.


Hace apenas un par de días alguien valioso me dijo:

– No sé qué hacer contigo. Te veo capaz de hacerme mucho daño.

Me dolió mucho oir esto. Quién tal me dijo no fue injusto, más bien sentí como si acabaran de abrir ante mis ojos una ventana desde la cual se veía mi interior, penumbroso. Me dio vértigo asomarme. Últimamente me dan vértigo muchas cosas, a mí, que siempre me gustó verme por las alturas. He recorrido áticos, triglifos, metopas, frisos, arquitrabes y cornisas con un cigarrillo en la mano y mirando en la lejanía crepúsculos tibios. Creo que me animaba la posibilidad de caerme y romperme la crisma. La muerte me horroriza, o me horrorizaba, que ya no lo sé, pero siempre la he visto como la solución total. En realidad creo que eso también ha cambiado bastante.

En fin, que empiezo escribiendo de una cosa y acabo hablando de la mar salada sin saber bien cómo. La cuestión es que siempre he visto el dolor como algo que yo podía padecer o algo de lo que yo podía huir, casi siempre en vano. Siempre me he sentido inofensivo del todo y creo que siempre lo he sido en efecto, dejando aparte alguna palabra que la boca vierte antes de que los oídos la oigan, algún exabrupto, algún gesto agrio. Hasta diría que esa inocuidad mía era parte de lo que yo consideraba lo más positivo de mí, que es mi nobleza, o mi pretendida nobleza, en en fondo una cualidad nunca extraordinaria, nunca excesiva y tampoco demasiado meritoria. No más de dos días hace que he caído en la cuenta de que yo también puedo herir, ya no sólo ser herido, y me ha dolido saberlo.

¿Cómo no me dí cuenta antes? ¿Cómo alguien puede mirarse en el espejo cada vez que se afeita y ver reflejada a otra persona, como si el espejo hiciera aguas, como si fuera un enano patizambo? Es cierto que puedo hacer daño, creo que alguien lo está pasando mal por mi culpa, y creo que su sufrimiento es proporcional a lo que nos queremos, como suele ser habitual en estos casos.

Espero demasiado de Pz. Intenté advertirle de que soy todo un reto para los abogados de pleitos pobres. Por lo que veo no llegó a ser del todo consciente de ello hasta hace cuatro días mal contados. Me puedo imaginar que no puede ser moco de pavo lidiar con un individuo que duda sobre todo lo habido y lo por haber, que antes de hablar mide cien veces sus ideas y busca mil veces sus palabras, que precisa de una burbuja espacial de espacio privado diez veces mayor de lo anormal, que se enerva cuando siente el contacto de la piel.

Sólo puedo pedirle a Pz que apueste por mí, que valgo la pena. Y tengo un gato blanco.

Chico Buarque. Fado tropical.

Oh, musa do meu fado, oh, minha mãe gentil
Te deixo consternado no primeiro abril
Mas não sê tão ingrata, não esquece quem te amou
E em tua densa mata se perdeu e se encontrou

Ai, esta terra ainda vai cumprir seu ideal
Ainda vai tornar-se um imenso Portugal.

Sabe, no fundo eu sou um sentimental. Todos nós herdamos no sangue lusitano uma boa dosagem de lirismo ( além da sífilis, é claro). Mesmo quando as minhas mãos estão ocupadas em torturar, esganar, trucidar, meu coração fecha os olhos e sinceramente chora…”

Com avencas na caatinga, alecrins no canavial,
Licores na moringa um vinho tropical.
E a linda mulata com rendas do alentejo
De quem numa bravata arrebata um beijo.

Ai, esta terra ainda vai cumprir seu ideal
Ainda vai tornar-se um imenso Portugal

Meu coração tem um sereno jeito e as minhas mãos o golpe duro e presto
De tal maneira que, depois de feito desencontrado, eu mesmo me contesto.
Se trago as mãos distantes do meu peito é que há distância entre intenção e gesto,
E se o meu coração nas mãos estreito me assombra a súbita impressão de incesto.
Quando me encontro no calor da luta ostento a aguda empunhadora à proa,
Mas meu peito se desabotoa e, se a sentença se anuncia bruta,
Mais que depressa a mão cega executa, pois que senão o coração perdoa.

Guitarras e sanfonas, jasmins, coqueiros, fontes,
Sardinhas, mandioca num suave azulejo.
E o rio Amazonas que corre trás-os-montes
E numa pororoca deságua no Tejo.

Ai, esta terra ainda vai cumprir seu ideal,
Ainda vai tornar-se um império colonial.

Archivado en: vergüenza

2 Responses

  1. Miní dice:

    Tienes un gato blanco, una nobleza casi “antigua”, un fnísimo sentido del humor y la mirada hermosa y despierta. Y tantas cosas más.
    Besos

  2. Pz dice:

    Hacerse daño recíproco constante y puntualmente es nuestro ejercicio insano, venga del encuentro o del desencuentro, de la distancia o de la intimidad, del día compartido o de la noche sin compartir, o de todo ello a la vez. ¡Tiempooo, tiempooo! -grito como un navegante que desde el palo mayor nota que todo se hunde- acaso sin remedio. Y será ese mismo tiempo invocado quien en último pronuncie la palabra temida…

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