Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[201] Morris.


morris

Me levanté contento hace un par de días porque recordaba, por fin, lo que había soñado. Gracias, Míster Sandman, te debo un sueño. Con ayuda de mi terapeuta lo analicé y lo vi lleno de significados. Bien dice mi fiel Adelasuma que los sueños son mensajes que nuestra mente nos envía para darnos pistas sobre lo que nos ocurre allá, dentro del corazón.

Comenzaba el sueño en la playa de Miño, lugar lleno de recuerdos para mí. No hay vez que yo pase por allí sin ver nítidamente a mi abuelo conduciendo su elegantísimo Morris, con asientos de sky rojo, invadido por los olores de los untuosos guisos que mi abuela llevaba precariamente en el maletero, en ollas amontonadas que siempre acababan derramando sus salsas sobre las toallas de baño. Realmente aquellas visitas a la playa eran un infierno: todo se volvía esperar. Esperar a que mi abuelo se decidiera a emprender viaje tras quitar con una escobilla el polvo acumulado sobre el coche, comprobar el nivel de aceite, la presión de los neumáticos, el agua del radiador. Esperar en silencio el final de un viaje que mi abuelo, lento en la carretera, no era capaz de hacer en menos del doble de lo que tardo yo con mi vetusto Panda. Esperar al sol las dos horas de rigor después de comer para poder meternos en un agua gélida. Esperar durante el viaje de vuelta rojos y acalorados por el exceso de sol. Esperas que mi abuelo resolvía imponiendo silencio con expresión inexpresiva y mi abuela acataba intentando rellenar el tiempo leyendo el periódico y untando a sus nietos y a ella misma con ungüentos que no eran capaces de evitarnos el familiar color nécora en la piel. Y no sólo las excursiones a Miño cobraban ese tinte, también Friol, Oca, Lugo y Vilagarcía de Arosa (a quién un hiperenxebrismo obtuso mudó el playero Areosa en Arousa con el placet del sector intelectualoide del nacionalismo nominalmente izquierdista) se convertían en secarrales para mi corazón necesitado de mimos.

[Actualización: véase, al respecto de la cuestión toponímico-ideológica, el extensísimo comentario de un lector que ostenta el frugal pseudónimo de Amimemoria, y que ha tenido a bien dispendiar su tiempo en intentar enmendarme la plana, favor por el cual le doy gracias]

Recuerdo con rabia esos días de playa. Eran momentos en los que se hacía evidente la desatención a la que nuestra familia nos sometía y que intentaba ocultar a base de disciplina. Ya sólo el saber que mis padres delegaban en mis abuelos nuestro cuidado lo vivía yo como desatención y abandono. Sólo nuestra tía, jovencita casadera entonces, hacía más llevaderas aquellas jornadas de achicharre, inventando juegos, regalándonos golosinas y contándonos cuentos improvisados que no eran sino variaciones sobre un tema. Al mismo tiempo, sin embargo, los momentos de fascinación aparecían como setas en otoño: aprendí lo que es un escarapote sin sufrir su pinchazo dolorosísimo en mis pequeñas plantas, comprendí por qué las simpáticas pulgas de mar saltan hacia atrás, probé lo que es navegar por los océanos, aunque fuera a pedales, sin sospechar que de adulto iba a amar tanto hacerlo a vela. Especialmente fascinante, aunque también macabro, fue el momento en el que un amigo y compañero de armas de mi abuelo, de nombre Venancio, mutilado de guerra, se quedó en traje de baño, se desprendió de su prótesis y se alejó hacia la orilla a pequeños saltos sobre su única pierna, dejando la postiza sobre la arena ante nuestras retinas tiernas e impresionables. Su mujer, Rita, y mi abuela se reían viendo nuestras bocas abiertas de asombro.

morris 02

Me desvío del tema inicial, que era el de contar el sueño que me regaló mi siesta. Tendré que dejarlo para otro post. Por lo que parece pululaba por él la figura marcial de un abuelo que sigo sintiendo cerca de mí como presencia de cuerpo real y ya no vivo. Taxi es testigo de que él me vela. O me vigila, que cualquiera de las dos cosas es posible en él. En cualquier caso la sensación de llevarlo guardando mis espaldas es tal que me ha llevado a saltar la verja de su cementerio con nocturnidad para pedirle aclaraciones, pero también para buscarme situaciones incómodas. Sobre esto ya he escrito, retorcede y léelo. Si quiero convencerlo de que descanse en su tumba tendré que terminar lo que en su día no hice: elaborar un duelo que no pude vivir por encontrarme en el momento de su muerte a miles de kilómetros.

El último recuerdo que guardo de mi abuelo está en el salón de ésta, mi casa, acompañándolo mientras cenaba un día cualquiera, ya muy viejo y menos comunicativo que nunca, casi ignorándome. Tal vez por eso esa habitación me sobra, no entro en ella si no es aspiradora en ristre. Sólo Taxi duerme sobre aquel sofá sus siestas, pero son otras las cosas que deberían dormirse allí y no despertar ya.

firma sis

Rumbo Tupá. La pena negra. Federico García Lorca.

Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quien preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime, ¿a ti que se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegria y mi persona.

Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las sierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, que pena tienes!
¡Que pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Que pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Que pena! Me estoy poniendo
de azabache, cama y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!
Soledad, lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazon
en paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el rio,
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

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Archivado en: sueños

6 Responses

  1. adelasuma dice:

    te mango el video otra vez
    mientras lo hago, sé que pasa mi abuelo también guardián de humo en mi propia casa
    beso

  2. amimemoria dice:

    10-Arousa: Era na época medieval Arautia. A etimoloxía resulta moito máis complicada. O primeiro problema plantexado é o da fixación do nome. Recentemente García Soto por exemplo, defende a posible derivación de Areosa abundante en area que por un uso moi activo pasaría a Arousa deixando clara o seu posicionamento pola defensa do nome oficial Arosa no canto do actual Arousa. Reacciona ante esta proposta Ferro Ruibal, quen se ben recoñece descoñecer a orixe última do seu étimo, bota por terra de xeito incontestable a teoría antedita recorrendo ás citas que ofrece a documentación medieval. En efecto, o presente nome foi froito da castelanización baixo a designación de Arosa, se ben temos a forma galega correcta Arousa, con diptongo -ou- < -au-, como se pode comprobar no diploma máis antigo de fins do s. IX recollido no apartado de documentos medievais. Quizais dito testemuño garde relación coa forma Arausa, forma recollida por Hübner nº 6162, e posta en relación co topónimo por Blázquez. A cuestión da orixe deste topónimo foi xa tratada polo P. Sarmiento quen propón no seu día: “Aroza o Arouza viene de Ara Augusta” (OELG: 368), e pola súa banda Pensado afirma que se trata dun topónimo prerromano e quizáis paralelo á Arausa ou Arausia da Galia (cf. Holder, Alt.Keltischer Sprachschatz, I: 178). Pola súa banda, Isidoro Millán propón con argumentos eruditos tanto desde o punto de vista semántico como desde o fonético, que sería un nome composto dun primeiro elemento céltico are-, ar- xunto a, a rentes de e unha raíz céltica ousa responsable do lat. Ora: borde, rexión, zona, especialmente a carón do mar e o irlandés or: ribeira. Entre outras consideracións utiliza a comparación coa etimoloxía de Armorica (< Aremorica) a ribeireña, antigo nome aplicado á ribeira da Bretaña francesa e parte de Normandía, cf. Cesar B. Gall. VII, 75, 4: “uniuersae ciuitates quae oceanum attingunt quaeque eorum consuetudine aremoricae appellantur”. Malia todo, a esta hipótese témoslle que obxectar un exceso de erudición quizáis derivado do afastamento da documentación medieval que presenta as formas Arauca, Arautiam, Arauza, Aroucia, Arouza e, xa que logo, segundo se deduce dela, o -s- actual sería froito do seseo logo da palatalización da dental de Arautia ou da gutural de Arauca. Outra postura é a adoptada por Elixio Rivas (LIM: 531) quen, sen afondar na orixe deste topónimo, inclúe Arousa nunha lista de nomes derivados da raíz preindoeuropea *Ar-: auga. Nesta mesma liña pero entrando a fondo na cuestión lingüística, Edelmiro Bascuas propón as formas *ArºHwo-tya ou *ArºHwo-kya se ben en vistas da documentación medieval non é posible discernir entre as dúas posibilidades primixenias. O mesmo autor fai notar así mesmo que o a forma Arousa e producto do seseo característico do galego occidental que se fala na zona (Hidronimia: 37). Non estamos de acordo na extensión desta explicación etimolóxica a outros casos fóra dos veciños A Illa de Arousa, Vilagarcía e Vilanova de Arousa, pois se ben coñecemos algúns outros nomes de lugar que gardan unha semellanza formal co topónimo que nos ocupa, como Arosa, poboación de Arceo, Boimorto (Co), e tamén poboación de Xanceda, Mesía (Co); O Pé de Arosa, poboación de Moucide, O Valadouro (Lu); A Arosa, poboación de Mallón, Santa Comba (Co), e tamén poboación de Arcos da Condesa, Caldas de Reis (Po), poboación de San Martiño, Meis (Po), coidamos que nestes casos a ausencia de ditongo obriga a desvialos desta filiación etimolóxica, malia que ditos topónimos teñen sido rexistrados nalgún caso con ditongación por analoxía (GEG, s.v. Arousa e Arosa, e tamén OELG: 369).

    Topónimo dubidoso.

    Documentos: Os documentos de 899, 912, 1024 e 1142 refírense claramente á illa que debeu ser o emprazamento que tomou orixinariamente ese nome, que logo se estendería a outros lugares da ría como Vilagarcía e Vilanova:ES17-2211 (899): Insulam Arauca cum ecclesia s. Juliani, ibi fundata.- Tumbo A 14 (899): insulam Arauza cum ecclesia Sancti Iuliani ibi fundata.- Tumbo A 21 (911): id est: Aones, Framio, Saluare, Arauza, Sias et Tanao.- SAMI2-7 32 (912): de Arauca medietatem de ea. cum sua ecclesia et cum suis salinis.- Santiago.AEM 5 (1024): de insula vestra Aroucia.- SAMI2-733 (1115): Arautiam(Arouciam) cum suis salinis.- CDGH 99 (1142): insulas; Arouza et Cortegada.- Alfonso7 118 (1148): insulas Aroueia et Cortegada.- Alfonso7 144 (1152): villam descarda, villam Nouam…insulas Arouza et Cortegada.

  3. Julia dice:

    ¿Quién vigila mis pasos?. Ya no puedo compartir mis cigarros de la risa, y tal vez quisiera.

  4. Tu blog siempre me hace pensar, y me gusta vistarlo por las profundidades que expresas. El duelo del abuelo … mis abuelos han fallecido antes de nacer yo, pero me haces pensar en que tengo que hacer duelo por mi padre que murió hace 9 meses, allá lejos en la tierra del sur, mientras yo estaba en este lado del mundo, jugando a ser profesional y responsable.

  5. johnymepeino dice:

    Mira que no decirme que tenías este :)

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