Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[192] Caridad.


En la edificación de la Iglesia, los presbíteros deben vivir con todos con exquisita delicadeza, a ejemplo del Señor. Deben comportarse no según el beneplácito de los hombres, sino conforme a las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana, enseñándoles y amonestándoles como a hijos amadísimos, según las palabras del Apóstol: “Insiste a tiempo y a destiempo, arguye, enseña, exhorta con toda longanimidad y doctrina” (2 Tim., 4,2).

(…)

Porque toda la misión sacerdotal se dedica al servicio de la nueva humanidad, que Cristo, vencedor de la muerte, suscita en el mundo por su Espíritu, y que trae su origen “no de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad de varón, sino de Dios” (Jn., 1,13). Los presbíteros, pues, por la virginidad o celibato conservado por el reino de los cielos (…), se hacen más aptos para recibir ampliamente la paternidad en Cristo.

Decreto Presbyterorum Ordinis (sobre el ministerio y la vida de los presbíteros).

Vigilen atentamente que se dé con todo cuidado a los niños, adolescentes, jóvenes e incluso a los adultos la instrucción catequética (…) y que se enseñe con el orden debido y método conveniente, no sólo con respecto a la materia que se explica, sino también a la índole, facultades, edad y condiciones de vida de los oyentes, y que esta instrucción se fundamente en la Sagrada Escritura, Tradición, Liturgia, Magisterio y vida de la Iglesia.

Decreto Christus Dominus (sobre el ministerio pastoral de los Obispos).

Hay que ayudar, pues, a los niños y a los adolescentes, teniendo en cuanta el progreso de la psicología, de la pedagogía y de la didáctica, para desarrollar armónicamente sus condiciones físicas, morales e intelectuales, a fin de que adquieran gradualmente un sentido más perfecto de la responsabilidad en la cultura ordenada y activa de la propia vida y en la búsqueda de la verdadera libertad, superando los obstáculos con valor y constancia de alma. Hay que iniciarlos, conforme avanza su edad, en una positiva y prudente educación sexual.

(…)

Los niños y los adolescentes tienen derecho a que se les estime a apreciar con recta conciencia los valores morales y a aceptarlos con adhesión personal y también a que se les estimule a conocer y amar más a Dios. (…) Y exhorta a los hijos de la Iglesia a que presten con generosidad su ayuda en todo el campo de la educación, sobre todo con el fin de que puedan llegar cuanto antes a todos los rincones de la tierra los oportunos beneficios de la educación y de la instrucción.

Declaración Gravissimum Educationis (sobre la Educación Cristiana).

firma sis

Archivado en: retrospección

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Posts más leídos

A %d blogueros les gusta esto: