Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[179] Nostalgias.


nostalgias

Éste es uno de esos postes que escribe uno más por necesidad que por ganas. Son cosas que me corren por la cabeza y que tengo que convertir en palabras para acabar de darle forma a las ideas. Aleph, querido Aleph, si estás leyendo esto no pases de este párrafo, no me gustaría que supieras ya lo que pienso decirte más tarde, no antes de muchos meses. Eres honrado y respetarás mi deseo. Voy a hablar cosas bonitas de tí y de mí, de las que nadie puede sentir vergüenza, ni por saberlas ni porque se sepan.

Hablando con mi terapeuta hace ya meses, me decía que no es probable que nadie cierre un duelo en menos de seis meses, dependiendo de la capacidad del individuo de encontrar proyectos que substituyeran a los que habían muerto. Me las daba yo muy felices pensando que estoy rayando ya el fin de ese plazo y veía señales de cambio en ciertos indicios (el trabajo, los amigos, los ligues) hasta ahora inéditos en mí. En fin. La cabeza anda sola y hay días buenos, dias medio buenos y días muy poco buenos. Últimamente tengo un cierto trato con Aleph: nos vemos para saldar cuentas con grandes redondeos, nos encontramos de noche, lo visito en su trabajo, voy a sus conciertos… Nunca son situaciones cómodas e intuyo que para él tampoco porque lo veo un poco torpe conmigo. Lo atribuí a que su estado de ánimo no era bueno, pero mi terapeuta me asegura que no es así.

La cuestión es que últimamente me asaltan nostalgias de lo que vivimos juntos. Hoy, haciendo la compra, me di cuenta de lo inútil que soy para esos quehaceres, chocante en mí, que creo tener ciertas grandes capacidades. Entonces me di cuenta de lo que ya sabía: él me sacaba las castañas del fuego en todo lo mundano. No enciendo la cocina. No he comido caliente desde el domingo, con mis padres, y la única comida que hago es el desayuno. Así me sirve ropa que hace no mucho era una quimera… Sigo viéndome, pasados los meses, muy perdido y como sin alicientes. Una cosa tan simple como irme a dormir me invitaba a sentarme en la cama mirándolo embobado y feliz de tenerlo. Eso ya no lo tengo y no sé si volverá. En fin, parece que no sé explicarme, la cuestión es que lo echo de menos y me he dado cuenta de que lo que quiero aún es estar con él. Aunque no tengo claro si quiero estar con él o con lo que yo pensaba que era él o con lo que quiero que sea él.

nostalgias 02

Aleph es una persona bella. No me refiero a su físico, que nunca veréis en la portada de una revista. Es muy chocante a primera vista: delgado en extremo, alto, moreno de piel y de pelo, con unos ojos inmensos como albercas y un remolino sobre el pico de viuda en el centro de su frente. Su belleza mayor reside donde debe. Es generoso, altruista, recto, noble, amoroso y cariñoso, es inteligente e ingenioso, es capaz en lo suyo y está lleno de ilusiones y de proyectos. No dudo que el futuro será pródigo con él. Siempre pensé que en comparación con otras parejas anteriores, a mi relación con Aleph le faltaba un algo de magia o de encanto que no sé definir. Ahora que he tenido ocasión de cerrar capítulos inconclusos he derribado falsos ídolos que permanecían en mi memoria en pedestales inmerecidos, y he visto que nada de eso le fataba a nuestra relación. Había una buena conexión, una buena empatía y, sobre todo, nos queríamos inmensamente.

No sé si mi terapeuta ha hecho bien en decirme que prevé que volveremos a construir algo juntos. Me contrarió bastante oirlo. Luego, comentándolo con Hdez. Fdez. y con Adelasuma, se mostraron de acuerdo. Incluso amigos de ésta última, cabales aunque complejos, con los que apenas hemos tenido trato, aventuran nuestro regreso.

En fin, no sé qué pensar, no sé qué creer, no sé qué querer. Veo pasar el tiempo sobre mí, o yo sobre él, amenazando con dejar en la cuneta proyectos que tuvimos. Persigo tener un hogar por fin, ¿descubriré con mis hijos lo que es tener una familia o la fortuna me negará ese derecho? Vaya, parece que mi de confusión es evidente. Mañana tengo una cita de café con Aleph que será la primera sin orden del día desde que se fue en Semana Santa. A lo que salga de ahí le tengo miedo.

firma sis

Eugenia León. Los Mareados. 1991. Juan Carlos Cobián, Enrique Cadícamo.

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Archivado en: dolor, ilusión, voluntad

2 Responses

  1. dani dice:

    Weno te deseo mucha suerte, ya nos contaras como te va todo, animo.

  2. Wow, gracias por compartir de lo profundo de tu corazón con los internautas. Estuve visitando tu blog en retribución a tus atencionesn en el mío. Mi propio pase por la consejería me ha ayudado a entender que siempre hay que pasar un tiempo de duelo, pues duelen las relaciones rotas. Alguna vez he leído antes que el duelo dura en realidad un año.
    Sobre los terapeutas … pues por experiencia te digo que hay que escucharlos objetivamente, no dejarlos determinar nuestros deseos, acciones o futuro.
    Espero que te vaya bien!

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