Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[169] Tato.


tato

En el segundo piso de la casa de mi abuela vivía Tato. Tenía la edad de mi padre y se conocían desde niños. Tenía fama de raro. Realmente lo era. Los niños del barrio le atribuíamos todo tipo de conductas estrafalarias que, si eran inventadas, llegábamos a creérnoslas. Nunca sabré si era verdad o no que Tato subía y bajaba las escaleras de espaldas. Nos daba igual si era cierto, se trataba de Tato.

Tato se llamaba realmente Ricardo. Era ingeniero de caminos. Vestía siempre traje y corbata, nunca sombrero, que le sentaban bastante mal, y fumaba cigarrillos con boquilla de ámbar. Peinaba hacia atrás sus abundantes entradas y caminaba muy erguido, casi tieso, con la vista al frente y los ojos nerviosos. Un día dejó su trabajo, a su mujer y sus dos hijas y se recluyó en la casa de sus padres, un hombre elegante y risueño a quien el paso de los años dio una silueta cada vez más combada y una mujer a quien la cordura se le fue demasiado pronto. De esa reclusión y del nada hacer, Tato recibió un tono macilento, insano, en su rostro, y una torpeza en el trato con otras personas. Se ponía nervioso, tratamudeaba, se le escapaba la mirada. Según mi padre, Tato siempre tuvo rarezas, provocadas sin duda porque fue criado a base de chorizo y jamón, gracias a que su padre, revisor de ferrocarriles, pasaba viandas sin pagar fielatos. Lo último que recuerdo de tato fue su visita a horas imprudentes el día que mi abuela cumplió noventa años, cargado de una caja de bombones gigantesca que al día siguiente vaciamos voraces sus nietos.

Desde entonces el recuerdo de Tato regresa a mí cada cierto tiempo. Creo que veo en él una amenaza. Es la figura que advierte. El error de Tato fue, creo yo, conseguir una buena carrera, un trabajo bueno y bien pagado, una esposa abnegada y un par de hijas como un par de soles, creyendo que las cosas de fuera tapan los huecos de dentro. Los huecos de Tato eran abismos, intuyo, con una madre tiránica, según vine a saber andando el tiempo, que hacía a su marido preferible dormir en el vagón que en la alcoba. Tato supo mandar a paseo todo lo acumulado, pero no curar las llagas que sangraban en su corazón. Es más, les transmitió a sus hijas una dureza en el alma que las empujaba, ya adultas, a tratar a su anciano abuelo a gritos y empujones.

No sé si Tato vive aún. Sé, en cambio, que sin haber tenido trato con él ha dejado una huella en mí difícil de explicar. Mi memoria siempre tendrá, lo sé, unas lineas dedicadas a él y a sus rarezas, que lo definían a mis ojos de infante y al mismo tiempo lo salvaron de una vida que no deseaba. Lo triste de su historia es que su reino no era de este mundo.

firma sis

Raymond Levesque. Quand les hommes vivront d’amour.

Quand les hommes vivront d’amour,
Il n’y aura plus de misère
Et commenceront les beaux jours
Mais nous nous serons morts, mon frère

Quand les hommes vivront d’amour,
Ce sera la paix sur la terre
Les soldats seront troubadours,
Mais nous nous serons morts, mon frère

Dans la grande chaîne de la vie,
Où il fallait que nous passions,
Où il fallait que nous soyons,
Nous aurons eu la mauvaise partie

Quand les hommes vivront d’amour,
Il n’y aura plus de misère
Et commenceront les beaux jours,
Mais nous nous serons morts, mon frère

Mais quand les hommes vivront d’amour,
Qu’il n’y aura plus de misère
Peut-être songeront-ils un jour
À nous qui serons morts, mon frère

Nous qui aurons aux mauvais jours,
Dans la haine et puis dans la guerre
Cherché la paix, cherché l’amour,
Qu’ils connaîtront alors mon frère

Dans la grande chaîne de la vie,
Pour qu’il y ait un meilleur temps
Il faut toujours quelques perdants,
De la sagesse ici-bas c’est le prix

Quand les hommes vivront d’amour,
Il n’y aura plus de misère
Et commenceront les beaux jours,
Mais nous serons morts, mon frère.

Archivado en: memoria, sueños

2 Responses

  1. ariadna dice:

    Mira en el espejo de tu alma y puede que encuentres la respuesta a tus profundas cuestiones. Puede que te acuerdes de él porque intuyes que puedes acabar de la misma manera y ese sea el peor de tus miedos. En mayor o menor medida tendemos a reproducir el daño que otros nos hayan hecho en nuestra infancia, y cuanto más se reprima, más surgurá con una fuerza atronadora y ,como un geiser, hará que periódicamente expulses todo tipo de inmundicias y cometerás de las menos a las más horribles atrocidades sin comprender el porqué de ello…
    Aunque seguro que sólo es un miedo irracional producto del estrés y que en cuanto te distraigas de la monotonía constante del trabajo y de los quehaceres domésticos, se te diluirá en el olvido.

  2. Teseo dice:

    La historia intrigante, la canción preciosa, tú envuelto en brumas para variar, un enigma constante. O tú pecas de críptico o yo tengo una mente más sencilla de lo que creía, jeje!

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