Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[151] Lana.


lana

Cuando llegué esta mañana Max vino a recibirme extrañamente cariñoso, como queriendo mostrarse juguetón a pesar de sus molestias. Eso a pesar de que su pierna derecha llegó a estar tan contrahecha que hoy ya no era posible distinguir la forma de sus dedos ni localizar las articulaciones si no era al tacto. Según mi padre llevaba desde la semana pasada comportándose de un modo diferente y comiendo menos, aunque mi padre se esforzó en consentirle todos los caprichos. Le encantaban las peras y los bombones, como a mí. Dunis, su compañero, el juguetón de la pareja, se escondió debajo de la mesa del comedor.

Mi padre ya estaba cavando. Max, mientras, miraba con mala cara. Tres cuartas de tierra suelta, seca y trabajada tuvo al final la fosa. Entramos los tres en el Panda y echamos a andar. Vimos al veterinario triste. Me imagino que algo habrá que te una a cualquier animal al que le has abierto las tripas más de tres veces. Tuvimos que forcejear con Max para conseguir ponerle el anestésico. Eso no era propio de él, normalmente se dejaba hacer si se lo pedíamos. Me equivoqué de parte a parte: Max sabía lo que le íbamos a hacer, sí, pero no quería irse. Intentó hacernos cambiar de opinión, intentó negarse, y al final su último recuerdo fue el de sus dos mejores amigos forzándolo entre los vapores del sueño. Se desplomó casi de golpe. Su corazón ya fallaba antes de inyectarle a segunda dosis, que fue la última, y que fui incapaz de suministrarle yo.

La manta cuartelera que nos servía de angarilla para transportarlo cada vez que lo operaban hizo ahora las veces de mortaja, una mortajita con algunas manchas de su última sangre y de sus últimas babas. Hicimos un paquetito que bajo la cabeza formaba una doblez que le servía de almohada. Sus ojos entreabiertos y su cuerpo caliente y oloroso, como a lana mojada, sugerían vida. A punto estuvimos de olvidarnos de quitarle el collar. Entre los dos, con luctuoso sigilo, depositamos nuestro paquetito en el fondo de su camita y lo tapamos con tierra y con lágrimas.

firma sis

Rob Paravonian. Pachelbel Rant.

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Archivado en: dolor

5 Responses

  1. ardoa dice:

    Ves? esa es una de las cosas por las que no podría tener mascota!. Que penilla

  2. alejandro dice:

    de nuevo me has hecho llorar, lo siento de corazon, a mi lo que me ayudo fue no estar encerrado en los dias siguientes, estar en la calle, libre, con amigos, ahora piensa en la mar, en la bruma, pero no solo, con quienes mas quieres, la vida es asi, como tu dices.
    siente un gran abrazo jeje

  3. adelasuma dice:

    Decía Aristóteles que la amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que palpita en dos almas, decía bien; donde esté uno, estará el otro.

    Un beso Max
    Un beso Sísifo

  4. Carabiru dice:

    Joer, me has hecho llorar.
    Acordándome de cuando vi a hurtadillas por mi ventana, como enterraban a mi perra adorada, Laika, a la que hubo que sacrificar por el moquillo…

    Ais, tengo el día muy tonto para cosas tristes.

    Un bico.

  5. frikineka dice:

    vaya… si es que es triste verdad? yo me he tirado semanas buscandole por la casa, viendole en cada rincon..oyendole ladrar. Pense que era injusto quedarme con TUx tan pronto pero ahroa veo que es alreves .. me recuerda muchiisimo a el. Su manera de jugar , de correr.. de esperarme a que llegara del trabajao. Sabes .. es duro no dejarle solo en el ultimo momento pero lo agradecen desde donde esten

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