Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[152] Ánima.


anima

A la entrada de la Bahía de La Coruña hay unos arrecifes traidores que son conocidos como A Pena das Ánimas. Ignoro cuántas de las ánimas del purgatorio iniciaron su viaje en ellos, pero pueden no haber sido pocas. Hoy, domesticadas por un dique que las corta y un paseo que las rebasa, no meten miedo más que cuando el temporal del noroeste rompe en ellas y se deshace en espumas y jirones.

Don Narciso, el coadjutor de la parroquia de Santiago, inicio del Camino Inglés, amenazaba a los niños como mi padre, como buen cura que era, con las penas del infierno, que se componía, según él, de una capa de azufre, una capa de condenados, una capa de pez hirviendo, otra capa de condenados, una capa de roca fundida, otra capa de condenados… y así el castigo eterno cobraba a los ojos del idólatra gañán y palurdo la forma de una especie de tarta milhojas que mantenía el orden social terreno colocando a las almas pecadoras en diferentes niveles.

Este mediodía ha hecho aparición una de esas ánimas que yo hacía purgando sus penas en la esperanza de que nadir la mandara al infierno de un puntapié en la rabadilla. Ha llegado a mí su voz y su risa. Luego ha desaparecido y me ha tenido un rato, con el bocado esperando en el tenedor, pendiente de su retorno. Finalmente he optado por el lacón, que al menos se deja comer.

Ésta que sigue es una explicación si cabe menos lírica de lo anterior:

Dos o tres semanas ha, mi teléfono móvil, al que odio bastante, me abandonó dejándome huérfano. Rara vez tengo la prudencia de anotar los números en mi agenda, así que cuando me ocurren percances de este género me veo bastante perdido y muy incomunicado. A dios gracias, conservo de mi época de estudiante una costumbre tabernaria, minoritaria y ordinaria, que es la de apuntar a lápiz, sobre el tablero de la mesa, todo tipo de notas que se pueden borrar fácilmente con saliva. Gracias a ello recuperé los números de Canalla, Alright y alguno más. El de mi Príncipe, ¡oh bondad graciosa!, no lo encontré ni me hizo falta, motivo por el cual anticipo gracias. Hoy el tal Príncipe me llamó y no supe reconocer su voz, sólo una vez antes oída. No debió de gustarle mi despiste, pues sin despedirse y sin colgar me dejó a la escucha de unas voces de señoras y de niños que parecían algo inquietos, si bien es cierto que no pude distinguir ni una palabra audible: los héroes homéricos también nos movemos por lugares ruidosos y de cobertura deficiente, qué le vamos a hacer, nuestras plantas no sólo hollan los Campos Elíseos.

Con las tripas del último rey ahorcaremos al último papa, Sire, eso es lo que predijo Garibaldi dando vivas a la República, y yo me limito a recordártelo. Sé que me lee y que echa de menos mis comentarios. No soy pez, no uses conmigo anzuelos.

firma sis

Rodolfo Mederos & Miguel Poveda. Chorra. Orquesta Típica Teatro Español.

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Archivado en: diversión

2 Responses

  1. CANALLA dice:

    mare mia!!!

    como se netere el papa que quieres hacerle eso no le va a sentar ni medio bien:P

    jajajajjjaajjjajaaj

    ais q cierto es la depenencia tan alstimosa que nos provocan lso moviles. Lo eprdemos y hemos tiradoa al basura antiguos amigos, compañeros, conocidos e in cluso posible polvos

    ais, tu sigue con tu libretita

    ombre precavido vale por dos

    molaaaaaaaaaaa

  2. Ariadna dice:

    vale que el papa sea gil pero ahora es regil. se le van a revolver las tripas…pero el postre ya me lo he olido yo.
    uahg!

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