Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[150] Locura fantástica.


locura fantastica

Hoy nos regala Ariadna, recién llegada de Naxos, soprano-regalo que, con una pluma en el sombrero y una flauta bajo el brazo, es feliz porque ayuda a todos aquellos que le importan e importa a todos aquellos a los que ayuda. Ariadna ya cortó el hilo, allá Teseo en su laberinto.

Todos los días fantaseo con una vida diferente a la mía. Todos los días se me ocurre durante las horas que paso en soledad, que trabajo, que descanso, que paseo, que mi vida puede que la esté viviendo sin mi, sin ser consciente del todo de lo que me pasa. Más allá de mis deseos y mis anhelos más efímeros no hallo nada. Como si todo lo que he conseguido hubiera sido producto de una amalgama de reacciones de las cuales su resultado es mera consecuencia de una situación anterior de la cual puede que no tenga una razón personal real para haberla llevado a cabo. Rebuscando en el baúl de los recuerdos, sólo puedo decir que muy pocas veces he decidido libremente entre las posibilidades que se me plantaban delante; sin realmente verme impulsada por lo que debía hacer o lo que se esperaba de mí. La única respuesta que encuentro a todo esto es mi necesidad de independencia. Sólo así he encontrado la paz. Pero ahora, ¿qué? El último recurso que me queda en esos momentos es la táctica de la imaginación. Fantaseo con lo que me gustaría que estuviera pasando. Como cuando era pequeña y jugaba sola con mis muñecas. Ese pensamiento fantástico que nos hacía percibir y soñar con piratas, sirenas y brujas del bosque. Puede que todavía conserve algo de esa magia aunque no creo que me ayude mucho a percibir la realidad en todas sus dimensiones. Considero sin embargo que, pese a todo, no podría vivir sin ella. Me ha ayudado a superar un momento muy bajo en mi vida y mirar hacia delante sin castigar a quienes me han hecho daño. Creo que sin mi País de las Maravillas no habría podido superarlo y no queda ahí la cosa. Por él fui voluntaria en la Cruz Roja, por él me ilusioné en proyectos de intervención social, por él estudié en la Universidad, por él ilusiono a las personas con las que trabajo -en su mayoría de la tercera edad- para construir un futuro en el que tienen cabida, por él todavía creo que, después de todo, encontraremos el amor. No creo que esto tenga mucho que ver con ninguna patología comportamental psicológica ni social. Por lo menos no más que los que afanosamente fabulan historias que nos hacen soñar con un mundo mejor.

Todo empieza cuando paseo acompañada de aquella persona de la que me enamoré, susurro a mi perrita cuando trabajo en el restaurante de los “camisas de fuerza”, converso con mis grandes amigos cuando me hallo sola en casa… seguro que estoy de atar, dirán algunos. No me importa. Como un náufrago he desarrollado un tipo especial de sinestesia que me ayuda a seguir adelante. Percibo la voz aterciopelada de aquel que fue mi amante cuando mi vista se posa en el móvil o al leer mis conversaciones en el Chat con los colegas oigo sus voces como si las tuviese a medio metro de distancia. Recorro esta vida física reviviendo todas las percepciones que me han hecho sentir bien, con esa maleta viajo intentando no quedarme con las amarguras, o por lo menos que su recuerdo sea infinitesimal; aunque ya me conozco y mi condición me hace ser de las que sufren sin que por ello me sienta irreverente ni en mi papel de mujer sufridora ni de mater dolorosa sino todo lo contrario. De atar.

Rachmaninov, Adagio sostenuto. Concierto nº2 para piano. Única grabación del compositor con la Philadelphia Symphony Orchestra. Dirección: Leopold Stokowski. RCA. 1929.

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Archivado en: diversión, ilusión

2 Responses

  1. alejandro dice:

    enhorabuena por amigas como esta, que siguen buscando la felicidad de los niños, y la encuentra, en su busqueda la encuentra, la seguire, jejej haber si transpasa algo,
    ultimamente la musica que pones en los post no la puedo oir. un gran abrazo

  2. Paperboat dice:

    Me siento muy identificado con algunas de las palabras de Ariadna porque yo creo que todos poseemos un reducto de ese país de las maravillas que tejemos desde que somos niños. Aunque lo neguemos en un intento de parecer más fuerte ante los demás (craso error, ¿para qué sirven los disfraces?), lo cierto es que sin esa imaginación, la fantasía de los que saben mirar y todavía pueden soñar, el mundo sería bastante menos llevadero.

    Después de todo, el primer paso para hacer que los sueños y las fantasías se trasladen a la realidad es tener esos sueños y fantasías.

    Un beso.

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