Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[135] Flamígero.


flamigero

La noche de ayer tuvo emociones fuertes para mí. Nada que merezca ser contado, pero mucho que necesito asimilar, y yo eso lo hago a través de las palabras escritas. No estaba yo de muchos ánimos, pero aún asú me puse guapo para la primera cita: concierto de Pablo Bicho, amigo mío querido, en el estereóbato de la Domus coruñesa, sobre el mismísimo borde del mar del Orzán. La puesta de sol, hermosísima y encarnadísima, fue el fondo del escenario y le robó al músico mucha de su gloria.

Luego comenzó la noche en compañía de Ariadna. Ella y yo, con nuestras recién estrenadas siluetas nacidas de la falta de apetito y nuestros trapitos también recién estrenados empezamos a buscar guerra y diversión. Por cierto, que en uno de esos lugarejos en los que entramos no duramos ni un tanto así, pues lo primero que vimos al entrar fue a Aleph acaramelado con un mozalbete cualquiera. Necesité salir de nuevo a escape, sorprendido de mi propia reacción. Sobre eso, otro día, más. La cuestión es que en el segundo o tercer boliche que fuimos encontramos a un rapaz del que yo debería escapar como alma que lleva el diablo, pero que me resulta magnético y hasta diría que algo en él me da miedo. Ariadna lo ha apodado con el mal nombre de Gótico Flamígero.

Hablando no ha mucho con Adelasuma de la mar y las estrellas me hizo notar lo que ella sólo supo definir como barrera física, verbigratia, que emito señales de algún tipo que indican que no me es fácil recibir contacto corporal, ni abrazos ni caricias ni nada de nada. Reparé en ello. Es cierto que no suelo tocar a mis amigos y si me tocan de improviso me envaro. Además suelo ser incisivo y sarcástico. Me horripila que sea así y me gustaría cambiarlo, pero es algo que me supera.

Viniendo a lo primero: fondeamos en un cafetín bailable, mucho más reducido de lo que su aspecto promete, Ariadna, nuestro amigo Gótico, su hermana y el que suscribe. No sabría describir el transcurso de los acontecimientos. Sé sólo que su aproximación física me desconcertó cada vez más y acabé arrinconado contra una pared, tenso, huyendo de lo que no fueron más que ocasionales abrazos, caricias, algún casto beso de hermano y sobre todo cosquillas. Le gusta hacerme cosquillas, ya veis. Pero cada vez que traspasaba esa barrera provocaba en mí un efecto debilitador que renuncio a describir, sólo sé que se me fue poniendo una bola en la garganta, el pecho rígido y flojera en la espalda y en las piernas imposibles de controlar. La cuestión es que en un momento de despiste del mozalbete cogí mi montante y le pedí a Ariadna que me consiguiera su teléfono porque yo me iba para casa. Estaba muy tenso. Nada bueno podía salir de ahí. Ariadna me comprendió y me abrazó. Yo me agarré a ella y con su calorcito y su olor a polvos de talco acabaron por subir a mis ojos un mar de lágrimas. ¿Alguien me entiende? Porque yo no…

Me lamento por verme más solo que loco malo y voluntariamente rehuyo las oportunidades para taerme al catre a algún bello doncel porque sé que entre el yacer y en amar no hay en mí distancia. Mis amigos están hartos de mis contradicciones y yo harto de no tener amigos reales, salvo un par. Intento descuartizar a Aleph para borrar de mí sus huellas, y sin embargo… En fin, que no entiendo nada. Mi intención era salir de nuevo hoy a encontrarme con el joven de anoche, pero conforme avanza la hora más en tensión me veo. Renuncio. Mañana lo lamentaré, estoy seguro, pero ¿qué puedo hacer?

firma sis

Pablo Bicho. El marajá.

Archivado en: ayuda, voluntad

7 Responses

  1. desdemimundo dice:

    Hace no mucho tuve una temporada en la que huía del contacto físico (incluso del de mis amigos), y fue algo que me preocupó puesto que yo siempre he sido una persona muy dada a los abrazos y al contacto físico. El caso es que de buenas a primeras empecé a evitarlos o reducirlos a la menor duración posible. Y aunque me he estado forzando para quitarme esa especie de fobia he notado que todavía queda algún resto de esa sensación.

    Y lo de entenderte… Creo que marcharse es una reacción bastante natural si no te encontrabas cómodo en esa situación. Otra cosa es que estés conforme o no con ella, en cuyo caso te remito al comentario que me dejaste el otro día sobre cómo cambiar :)

    Un saludo.

  2. alejandro dice:

    te comprendo, en eso soy igual que tu, me cuesta horrores dar un abrazo, y ya lo del beso ni te digo, la educacion recibida en mi caso, en mi casa nunca lo vi, nunca lo senti..ahora lo llevo intentando desde hace un tiempo cambiar, qeu no me digan que parezco una cachinilla ni un puercoespin, eso si creo que algo bueno tengo, que con la cara, con los ojos transmito mucho lo que siento, de todas formas, la situacion vivida creo que es normal, lo qeu debes hacer es intentar aguantar la situacion, cada vez te daras cuenta que te cuesta menos trabajo, eso si, siempre quedara un pequeño recoldo, qeu siempre, eso es bueno, pues nos hace darnos cuenta lo importante que es. un beso y que vengan muchos lindos mozalbetes a tus ojos y tus manos lo puedan abarcar, un abrazo

  3. adelasuma dice:

    amigo
    yo te entiendo
    y te quiero
    y lo sabes

    ah, y te voy a dar la chapa
    estoy escribiendo, horror, ja ja aj

    beso

  4. adelasuma dice:

    bueno, pues he escrito ota paja mental
    si te ape, léela en mi blog

    “Mi queridísimo amigo:
    Sé que me hago vieja porque noto que se me ensancha el alma (no es un sarcasmo sobre el tamaño de mi culo jajjajajja, ya que sabes que desde mi divorcio he perdido 3 tallas).

    Y cuando el alma ensancha, sobreviene la calma pero, ineludiblemente, también se arrebolan los sentimientos: si te cabreas, te cabreas más; si te ríes, te ríes más; si lloras, lloras los mares azules”.

    beso

  5. alright dice:

    Puede ser que no te gusten ni dar ni recibir muestras de afecto por la sencilla razón de que quieres huir de la posibilidad de que te puedan hacer daño. Quien no arriesga no gana y tu si lo haces ganas seguro porque razones no faltan.

    Aprende a creerte algun escudo con el cual puedas dar y recibir cariño pero solo dentro de los limites que desees. HAz borron y cuenta nueva y al proximo efebo que te busque dale lo que quiere porque no te arrepentiras.

    Muchos besos

  6. Luckitas dice:

    Bueno… dos cosas… primero espero q no te kieras venir a la Argentina… xq terminaras encerrado dentro de tu habitacion de hotel… xq aca los besos y los abrazos… las caricias y demas… entre amigos… muy amigos o recien conocidos… ya sean chicos… jovenes… adultos… maduritos… o viejos… es el pan nuestro de cada dia… asi q vamos… q si no keres venir… algun dia voy a ir yo… y como voy a saludarte…??? con un saludo como hasian los viejos de antes cuando bailaban el minue…??? jaaaaaa…
    La otra cosa me hiciste acordar mucho del diosito… pero el tenia su propio ‘metier’ para evitar el contacto con el otro… q yo le kite con gran ‘cancha’ (habilidad)… si me esperas un par de años… poray kien te dice… jaaaaaaa… chauuuuuuu…!!!

  7. tatojimi dice:

    No todo el mundo es propenso al contacto físico. Incluso algunos lo son en ciertas ocasiones. O en ciertas épocas. ¿Contradicción? Sí, pero eso lo somos casi todos. Depende de por donde sople el viento. Depende de lo que cruza nuestra mente en ciertos momentos.
    Cuando tenemos ciertas historias que no salen como esperábamos, quizás nos encerremos durante un tiempo, porque tenemos miedo a sufrir otra vez. Tenemos esa sensibilidad a flor de piel, y cualquier cosa nos hace llorar o sufrir. Es irracional sí, pero en estas custiones es difícil a veces ser un poco racional. Y no viene mal, no.
    Pero sabes, esos acercamientos que rechazas, o por lo menos que te cuestan, posiblemente te lleven a encontrarte un poco mejor contigo mismo. Por que en el fondo, puede que sientas que no vales para nada, y que nadie se puede fijar en ti. Y todo porque quizás, haya alguno que no haya sabido apreciarte. O porque te hayas hecho ilusiones con alguien que, luego, no se han llevado a buen puerto. Y en el fondo, puede también que, te estés creando un poco la necesidad de que alguien te ame. Y eso puede que te nuble un poco tu visión de las cosas.
    Yo también tengo épocas en que me desespero porque no aparezca mi principe azul. Pero en el fondo, sé, que si no está, puedo vivir sin problemas. Cuando llegue, cuando lo encuentre, lo disfrutaré, seguro. Y estaré mucho mejor. Pero sin él, también soy capaz de vivir y disfrutar. Y esa “necesidad” no me debe condicionar la relación con los demás, con esas personas que pueden aparecer y ser buenos amigos. O incluso esos con los que puedo pasar un rato agradable. Quizás eso me permite poder abrazar y besar sin condicionantes. Sin pensar que, por un beso o un abrazo, o incluso un polvo, eso se va a convertir en algo mucho más serio. Si luego llega, estupendo. Pero tampoco me voy a vender por dos monedas de barro. Ni me voy a creer los cantos de sirena que algunos entonan con el simple propósito de aumentar su enorme ego. O sus ganas de notoriedad. O su necesidad de hacer otra muesca en el cinturón de pistolero del lejano Oeste. Él será, en todo caso, otra muesca en mi cinturón… también del lejano Oeste.
    Hay gentes que merece la pena, y otras que no. Y por culpa de las que no, no deberíamos perder a las que sí.

    Muchos besos. Muchos abrazos.

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