Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[129] El Príncipe (V), 05/07/07.


el principe V

– Hola, Sire.
– Hola, poeta.
– Debo enojarme contigo.
– No, por favor. Ya me estoy cansando de ser un villano a ojos de todos.
– No eres ningún villano, sino un monarca.
– Últimamente lo parezco.
– Eso puede ser…
– Nos vamos entendiendo.
– ¿Vendrás a mi casa?
– Sí, claro.
– Quiero conocerte mejor, Príncipe, mi amigo.
– No te preocupes, te haré llamar. Aunque no contestas a mis recados.
– Lo sé. Eres un astro y deslumbras, Príncipe, pero haces cosas extrañas.
– ¿Y quién no? Si yo te contara…
– Cuenta, pues.
– Me canso de que todo el mundo me juzgue, le dé vueltas a lo que digo y me haga reproches. ¿Debo callar?
– No me hables de lo que hace todo el mundo.
– Estoy agotado.
– Chiquillerías. Esto no es una escuela.
– Chiquillerías que duelen. A veces pienso que es mejor escribir y no discutir. No me gusta que me interpreten. No entiendo por qué lo hacen.
– Cuando alguien se expresa los demás lo interpretan, es ley, amado Señor. ¿Has leído a Saussure?
– Me siento más afín a Chomsky.
– La solución la tienes en la mano, Príncipe, y es restarle importancia a lo que no la tiene.
– ¿Cómo restarle importancia, si hasta tú mismo, fiel Sísifo, nada mas empezar a hablar me dices que hago cosas extrañas? En fin, dejemos este tema, que me agota.
– Como desees, Príncipe. Tenía pensado ir al arenal a despejar mi cabeza y refrescar mi cuerpo. Ven conmigo.
– ¿A qué arenal vas? ¿Al de la laguna?
– ¿No te dice nada mi piel broncínea? Nadie me acompaña.
– Te apesadumbra la soledad…
– No, Sire. Paseo, leo, dormito, sueño… Me pesa tu ausencia, en cambio. Cada día te espero.
– Qué pena me das. Ve sin mí. No pierdas el tiempo, igual llegas y ya ha rolado el viento.
– Me voy ya. Te veré otro día, Señor mi Príncipe.
– Claro. Porque tú me amas, ¿verdad, Sísifo?
– Sire… me sorprendes.
– Contéstame, por favor.
– Te amo, y bien. Eres mi príncipe, yo te he entronizado.
– Adiós.

firma sis

Legião Urbana. Ainda é cedo.

Uma menina me ensinou
Quase tudo que eu sei.
Era quase escravidão
Mas ela me tratava como um rei.
Ela fazia muitos planos,
Eu só queria estar ali,
Sempre ao lado dela.
Eu não tinha aonde ir.
Mas, egoísta que eu sou,
Me esqueci de ajudar
A ela como ela me ajudou,
E não quis me separar.
Ela também estava perdida
E por isso se agarrava a mim também,
E eu me agarrava a ela
Porque eu não tinha mais ninguém.
E eu dizia: Ainda é cedo.
Sei que ela terminou
O que eu não comecei,
E o que ela descobriu
Eu aprendi também, eu sei.
Ela falou: Você tem medo.
Aí eu disse: Quem tem medo é você.
Falamos o que não devia
Nunca ser dito por ninguém.
Ela me disse: Eu não sei
Mais o que eu sinto por você.
Vamos dar um tempo,
Um dia a gente se vê.
E eu dizia: Ainda é cedo.

Archivado en: dolor

One Response

  1. ariadna dice:

    Aínda é cedo, compre que si. Aínda non está todo dito. Aínda quedan cousas por ver.

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