Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[121] Voz.


voz

Hoy me desperté de la siesta recordando a dos personas cuyos nombres nunca supe y cuyas voces nunca oí. Ella era sordomuda, su novio era de pocas palabras. Estudiábamos la misma carrera. Nunca me fueron simpáticos, nos movíamos en círculos paralelos, sin más contacto que el ocasional y fugaz. Realmente creo que eran ellos los que crearon un pequeño mundo a su medida en el que cada uno era imprescindible para el otro.

Siempre los veíamos por el campus juntos y sin compañía. No recuerdo haberlos encontrado en clases teóricas. A ella le hubiera resultado inútil asistir, sólo podía comunicarse leyendo los labios, y eso no era posible en un aula a oscuras sin más luz que una diapositiva. En cambio en las clases prácticas llamaban la atención: ella, con la trabajosa articulación de quien no se oye hablar, le explicaba su trabajo al profesor. Casi nunca las mentes obtusas de los profesores les permitían comprender que era necesario un pequeño esfuerzo de claridad en la vocalización si querían hacerse entender. Entonces su novio, a su lado, o en la mesa de al lado, o al otro lado del pasillo, le transmitía a través de sus labios, como en un beso calmo y cariñoso, una parrafada sin sonido en la que le explicaba lo que ella no era capaz de leer en los labios del profesor. El novio había aprendido también a leer los labios cuando la conoció, de forma que esa manera de comunicarse tenía ida y vuelta. Había entre los dos un canal paralelo, que nos dejaba a los demás al margen, y también discreto por lo silencioso. Lo más llamativo a mis ojos eran su autosuficiencia, que hacía pensar que se trataba de dos hechos uno para otro, y su dependencia, que me llevaba a verlos como dos condenados a recorrer el camino juntos. En cualquier caso me parecía que se querían mucho.

Hoy me he preguntado qué será de ellos. Me gustaría que todo les fuera bien. Ojalá su mundo siga en pie.

firma sis

Misia. Duas Luas. João Monge, José Magala.

Eu vivo com duas luas
Delas me fiz companhia,
Andam cruzadas as duas
E nenhuma me alumia.
Atrás da minha janela,
Nos lençóis onde me deito,
Há uma lua que vela
Escondida no meu peito.
A outra dizem que é tua,
Nasceu no teu coração,
É por isso que esta lua
Só brilha na tua mão.
Até quando te insinuas,
Quando me chamas baixinho,
Eu vivo com duas luas
Cruzadas no meu caminho.

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Archivado en: memoria, sueños

One Response

  1. alejandro dice:

    me gusta, una historia preciosa, que alegria me has dado, el amor existe, “me parecía que se querían mucho”. Ojala que todos tus sueños se hagan realidad. Muchas veces recordamos a gente que en algun momento de nuestras vidas hemos tenido cerca, aun sin mucha relación, pero nos fijabamos en ellos, y un dia pasados años salen desde nuestra memoria y ademas de traernos esos recuerdos de nuestra vida pasada nos hace pensar en el presente, que sera de aquel niño de la guarderia con el que corria entorno a una gran mesa redonda, como la veia yo con 3años, llena de pequeñas sillas, hace poco lo vi, lo reconoci, cambiamos pero nos reconocemos, fijate si hace años, pero ahi estaba él, cenando cerca de la mesa en la que yo cenaba, fui tonto y no le hable, quiza el me vio y le paso igual que a mi, quiza hicimos lo mejor que podiamos haber hecho, simplemente recordar,no lo se. un abrazo

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