Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[116] Realquilado.


realquilado

Cuando Taxi y yo llegamos a este piso no estaba vacío. Habitaba en él mi abuelo el Coronel, con su cruz de la orden de San Hermengildo al pecho, y un grupito simpático y dicharachero de hormigas negras y de raza pigmea, a juzgar por su reducido tamaño.

– Creo que no quieren irse, pero tú habla con ellas a ver si las convences -dijo Taxi en su felino lenguaje. Algo así como mmmiaouuugrrraooouuu.

Antes de instalarnos hubo que parlamentar. La cocina llena de cajas fue nuestro hemiciclo. Los fardos y los bultos se cubrieron de hormiguitas negras que me imprecaban cada vez que yo, en el centro, sugería que no les sería difícil encontrar acomodo en el solar vacío de enfrente.

– Nosotras ya estábamos aquí cuando el Coronel compró el piso.

– Pero si de eso hace al menos 25 años, que era yo un churumbel…

– Pues por ley este piso es nuestro en mano común y en usufructo de 25 años -reclamó la hormiga jurista, con toga y birrete- Podemos pactar un arrendamiento…

En resumidas cuentas, salí de aquella cocina habiéndome convertido en inquilino, aunque en condiciones ventajosas de renta: pago una renta consistente en todas las miguitas que caen al piso de la cocina, los granos de azucar del mantel, los restos del paquete de cereales, el polvillo de café que rodea la cafetera… Vamos, que me mantienen la cocina limpia sin necesidad de pasar una escoba. Incluso a veces, si se juntan bastante, me recogen la mesa para acceder a los residuos que quedan bajo los platos o entre los cubiertos y las servilletas. Al principio me daba miedo ver los platos desfilar a hombros de un batallón de hormigas juergueras, pero cuando las vi doblar las servilletas a ritmo de vallenato me relajé. ¡Qué coordinación, que seguridad, que agilidad y, sobre todo, que cachondeo!

Hoy me desperté con el sonido del teléfono. Mr. X me llamaba, meu amante, meu amigo. Mi garganta estaba seca, mi cabeza alelada y mis manos temblorosas. Pasaba del mediodía. Con la poca luz que se colaba por la persiana pude ver una miríada de hormiguitas que cubrían todo mi dormitorio, los muebles, las ropas, las plantas, con la mirada clavada en mi teléfono, que seguía sonando.

– ¿No vas a contestar? -me preguntó una hormiga con gafas.

– Tengo miedo -el corazón me golpeaba la camiseta y una bola en la garganta no me dejaba respirar.

Calló el teléfono y una nube de hormiguitas amistosas se arremolinaron alrededor de mi mano con cara de disgusto, como si de aquella llamada dependiera su felicidad y no la mía. Intercambiaban entre ellas comentarios apenados. Yo las miraba perplejo: un mar de diminutos seres respondían a mi estado emocional con tanta energía como yo mismo. De repente miles de cabezas se volvieron hacia el teléfono, que comenzaba a sonar de nuevo. Las manos me sudaban. Miles de cuerpos inquietos cubrían mi dormitorio, que se diría tapizado de un terciopelo negro. Y el teléfono sonaba. La tensión…

Silencio.

Un suspiro unísono salió de miles de boquitas negras.

– Qué pena… –dijo una de ellas.

– Venga, no pasa nada –dijo otra un poco más grisácea– Levántate, ponte guapo y llámalo.

– Dile que lo quieres –me dijo otra.

Hoy entre todos nos desayunamos dos paquetes de cereales de Mercadona. Quedó la cocina brillante y las panzas repletas.

firma sis

Fito páez. Circo Beat.

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Archivado en: diversión

5 Responses

  1. Juani dice:

    Me encanto la historia, y esa forma de relatarla, tan rica en descripciones q se hicieron imagenes en mi mente!!.

  2. absollut.ruben dice:

    aisss pues yo q te iba a contar q en mi casa tapamos los hormigueros con plastilina y las hormigas desaparecen… pero weno en tal caso, mientras no se metan donde no deben ya puedes decir q en tu piso viven cientos de miles de diminutos seres! besitos!

  3. Dani dice:

    Mmmm hazles caso a las hormigas, que son muy sabias.
    Ellas no viven mucho, pero a fin de cuentas no son mas que celulas de un cuerpo mayor.
    Quien te habla es el hormigero en si y seguramente haya vivido unas cuantas vidas y sepa lo que se hace.

    Hazle caso y actua segun su consejo ;)

    Bss

    P.D: Gracias por ofrecerte a quedarte con Mnadón en caso de que yo no pudiera llevarmelo a Bilbao.
    Eres un Sol. Muakas!!!

  4. Teseo dice:

    Esas hormigas me caen bien, hazles caso que con su mente-colmena tal vez sean hasta mas inteligentes que nosotros!

  5. alejandro dice:

    cuando leemos esta parte de nosotros que vamos dejando por este extraño mundo de pensamientos escogidos te das cuenta por los demas que todo no es extraño, yo recuerdo un hormiguero que se llevaba los granos de pienso de mi perra, y me gustaba, mi madre me dicia que estaba loco, pues si, pero hasta esos pequeños animales nos demuestran que con la cooperacion y con la voluntad y esfuerzo se puede llegar lejos, no me extraña que si la huebiesen dejado hubiesen metido por la pequeñita entrada a su hormiguero la gran bola de pienso, luego nos quejamos de no tener lo que queremos, ciertamente muchas veces, yo por lo menos, no luchamos como podemos por ello, y lo peor, no nos comformamos con lo que nos llega. un abrazo, disfruta de esa bolita blanca

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