Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[108] Luar.


luar

Una de las cosas que hicieron bonita la vida con Aleph es que nunca tuvimos un duro de sobra. Cómo no, todo reside en la mente, y nuestra pobreza era más por convicción que por ruína. A la fuerza ahorcan, tuvimos que encontrar formas de ganarnos unos cuartos y de retrasar algunos pagos (un saludo a nuestra casera, que nos ha tenido mucha paciencia). Aleph dio clases particulares, acompañó a examinandos del conservatorio, tocó en la calle cuando el viento y el frío no lo impedían, puso cafés y tapas, expidió gasolina y hasta hizo bizcochos que luego vendía a una cafetería. Yo fui menos movible pero, además de lo mío, trabajé de teleoperador una temporada y otras temporadas de reponedor, momento desde el cual defiendo la abolición de la propiedad privada y la nacionalización de los medios de producción con más ahinco que antes. Ahora bien, el jalón que los dos conservamos en nuestras memorias como más estrafalario y digno de mención es nuestro paso por la Televisión de Galicia como figurantes en el programa Luar, verdadero templo de lo kitsch en la noche de los viernes convertido en instituto social del ocio, opio del pueblo.

Yo tocaba el violín. Que nadie se ría, que es muy triste esto. A Dios doy gracias porque nunca me mandaron participar en numeritos de baile ni hacer el payaso con los Tonechos. Esto último no me habría causado tanta vergüenza como apuro, yo los considero la quintaesencia del humor mediático incorporado al modo de ser galaico, que no es cualquier cosa. Su apariencia inicial es de cutrerío pobre, pero apartando el grano de la paja se puede apreciar inteligencia en sus números.

Tocaba el violín, decía, porque en casa había tres, más dos violas, tres guitarras, una cítara y varios instrumentos menores de percusión y viento. Demandaban cuarteto de cuerda y el violín pesa menos que la viola. Todo es playback y nada de lo que suene realmente en el plató llega a oidos del televidente. Yo acompañé a excelsos músicos (puaghhh…) del panorama patrio rascando la cuerda prima hasta que no quedó vidrio sano en toda la sala. Aleph, en cambio, se divertía improvisando acompañamientos con la viola respetando las armonías con una agilidad para mí pasmosa. Ese chico vale mucho y llegará lejos si averigua por dónde llegar, en mi opinión.

Digo que la falta de dinero fue un aliciente porque no nos quedó más remedio que convertir la necesidad en virtud y en gratuíto lo de pago. Nuestro ocio se volcaba en paseos, exposiciones, conversaciones, conferencias, romerías, mesas redondas… de entrada gratuíta. Nuestro gusto por la música se satisfizo ingresando en un coro, y por la lectura recurriendo a librerías de viejo donde descubrí lo que hoy considero lo más valioso de mi biblioteca. Casi todos los muebles de la casa nos adoptaron cuando nos encontraron en la calle, igual que mis plantas, que tan agradecidas se muestran. Mi vestir sigue siendo de franciscano, y sólo la energía eléctrica es justamente robada por procedimientos burdos pero infalibles que convierten mi casa en una estufa en invierno. Cuánto socavó nuestra relación esa pobreza es cuestión que aún no sé valorar, pero presupongo que no gran cosa.

A quien le quede paciencia le recomiendo que observe este video con mirada científica, vale la pena quedarse con estos tipos humanos en la retina para saber qué es lo que hay que exterminar. Para incitar al respetable diré lo siguiente: Aleph y yo hacemos fugaz aparición en el escenario. Quien nos reconozca, que lo diga si se atreve.

firma sis

Archivado en: diversión, memoria

5 Responses

  1. hairblue dice:

    Pensaba que entre los trabajos figuraría chapero… pero no.

  2. Pau dice:

    Cuando hay sentimientos el dinero es secundario… o eso dicen. Aunque lo de contigo pan y cebolla dura lo que dura.

  3. Iago dice:

    Cari, que bien escribes, que rabia me da…! Me cago en la puta, jajaj Me gustó eso de que Aleph llegará a algun sitio si sabe a donde debe llegar, como decia mi pesonaje del cuento anterior NUNCA CHEJAMOS..! Pero yo creo que si fuisteis felices pobres, igual lo podias ser siendo ricos… Eso ya debe ser la polla, jajaja …. El dinero no da la felicidad, pero su escasez si que puede hacerte infeliz ¡desgraciadamente! y por muy comunista que seas.. jajaj

    Lo que no “te” comparto es lo de los tonechos.. el año pasado cuando llegué a Coruña de madrid, me quede muerto.. Todo el mundo hablaba de los tonechos yno puedo entender esa gracia la verdad.. Yo no se la encentro, y tu sabes lo que me gusta el humor!!

    Otra cosa es lo de los muebles, jaja yo tenía unos amigos estudiantes en madrid que hastar robaron un banco en una iglesia, y me decian que les hacia mas falta que a dios, jajaja

    Bueno, y quien eres, pq el primer violin me parece muy mayor, no? jaja Explicate..

    bezos.. No se si tu y yo….

  4. Amanuense dice:

    cielo,llamame materialista,pero creo fervientemente que el dinero si no da la felicidad ayuda un montón,de hecho mi próximo marido quiero que sea millonario
    veo que eres un self man o como se diga
    eso que no me acuerdo, haber si me tocas
    algo ….ejem eso ha sonado francamente
    mal buenoy coincidido con Iago no les veo
    la gracia. y dejando aparte la frivolidad
    decirte que es un bonito post

  5. Teseo dice:

    Ay! pero eso no se hace! quién eres?!!!

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