Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[092] Hermano.


Quiero un hermanito.

Mi hermano tiene cinco años menos que yo. Es el menor de los tres. Nació en día que murió Monseñor Escrivá. Su sino lo lleva escrito en la frente: es inteligente y apuesto, es decidido y valiente, es alto, fuerte y noble.

Cuando comenzó a andar lo cogí de la mano y no me soltó hasta que le llegó la pubertad. Yo llegaba tarde al colegio para no hacerle esperar solo su hora de entrada. Le enseñé a leer y le corregía los deberes en vez de hacer los míos. Yo les zurraba a los gallitos que se metían con él a la salida. Yo le enseñé a atarse los zapatos, y sigue atándoselos cada día. Yo le mentía a nuestro abuelo para que me castigara a mí y no a él (menudos eran el abuelo y su orgullo marcial). Yo le cortaba las uñas. Yo le llevaba la cartera en las cuestas arriba. Yo le preparaba su zumo de naranja de cada mañana. Yo lo acompañaba a cortarse el pelo. Yo le encajaba la cadena de la bici cuando se le salía. Yo lo llevaba conmigo a comprar el pan. Yo sólo tenía cinco años más. Éramos los dos unos chiquillos, pero yo era su verdadero pedagogo.

Me gustaba abrazarlo y besarlo. ¿Dónde se perdió eso? Mi hermano tenía la piel suave y el pelo tostado y en bucles como de espuma. Su nariz era respingona y sus manos pequeñitas y blancas. Pasábamos horas tirados en nuestro cuarto y soñabamos que éramos trapecistas sin red o jinetes o escaladores. Mi madre, atareada o distraída, nos encomendaba tareas que hacíamos juntos para convertirlas en juego.

Empecé a verlo marchar cuando dejé de encontrar en él comprensión a toda costa. Fui yo quien se alejó, sólo ahora lo veo. En el extranjero me daban noticias de viajes suyos y de nuevas empresas que hoy lo retienen en ultramar, enfrascado en un saber cuya aplicación disfruto pero que no comprendo. La última vez que coincidimos yo acudí con Aleph y él con su novia y cohabitante. Me agradó la buena moza, mujer inteligente, humorosa y de maneras dulces, con quién la comunicación fue fluida. En ella deposité mi esperanza de tener un día buen trato con mi hermano, tan querido, tan añorado, tan buscado, tan imprescindible, tan llorado y aún tan lejano.

firma sis

Archivado en: memoria, vergüenza

3 Responses

  1. alright dice:

    Nunca tuve un hermano pero con este post me he hecho una idea muy proxima a lo que puede ser. Veras como volvereis a caminar juntos en la cuesta arriba de la vida haciendoos mas comoda la carga de la pesada mochila que es a veces la vida.

    1 besazo

  2. CANALLA dice:

    iera leer esto

    cuantas cosas se pierden por no decir las aplabras adecuadas

    valor sisi

    molaaaaaaaa

  3. alejandro dice:

    que bonito tener un hermano, estoy seguro que tu hermano te tiene tanto aprecio como tu, yo tengo una hermana, nos llevamos los mismos años y ella siempre ha hecho y hace como una madre y yo con ella como un padre, es verdad esa relacion que se tiene a veces con los hermanos..hasta donde llega y como se va sin darse cuenta..ojala que no pierdas nunca la relacion pues ni tu ni el os vais a olvidar de la bici, de los cordones,de las caidas, de esos consejos

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