Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[088] Regreso.


Fito Páez. Bello abril.

Regreso de Compostela con mis párpados cerrándose. Por suerte mi Panda conoce el camino. El encuentro con Pierre ha sido fructuoso. Su presencia es calmante. El primer abrazo me ha traído su olor, y el olor los recuerdos en legión. Las palabras han tardado en brotar, no sólo por culpa del idioma, sino sobre todo porque hacerlas emerger consume energías ya escasas. Hemos vuelto al mismo café de la plaza de la Quintana y le he explicado mi necesidad de hablar: la de cerrar un capítulo que se interrumpió hace trece años y quedó abierto. Me comprendió bien.

Le hice un relato somero de mis últimos avatares sentimentales en el que el episodio de Aleph se resumió en sólo una frase. No pareció sorprenderle el episodio infame que apareció bajo mis recuerdos de infancia desbloqueados en la terapia. Me hizo observar una cosa que a mí se me pasaba por alto: él y yo nunca hemos discutido. Y me sorprendió con otra: él, me dijo, nunca ha encontrado nadie a sus ojos tan especial como yo. Yo tampoco, le respondí, y permanecí largo tiempo callado con las mejillas surcadas de lágrimas y mi mano entre las suyas despertando sensaciones dormidas. ¿Por qué no funcionó, entonces, nuestra historia? En un decir Jesús elaboré la teoría que llamé “Sísifo contra el cosmos”: es el universo el que, a falta de factores adversos, se opone a mi felicidad. Éramos jóvenes, fuertes, alegres, ilusionados, especialísimos, nada marchaba mal, sólo una cifra en kilómetros quiso separarnos y lo logró.

Silvana reflexionaba hace poco: no es cierto que en cualquier momento puedas cambiar de rumbo y llegar a culquier lugar, sólo llegarás dónde tu recorrido anterior te permita. Una buena metáfora de la dialéctica que recordé hoy en la Quintana. Hoy supimos que será difícil estar mejor que el uno con el otro. Aún así se nos pasó la vez y ya no tiene sentido ni imaginar qué habría ocurrido de haber seguido juntos.

Me confortaba, camino de vuelta, pensando en que no he perdido el tesoro, ahora es mi amigo y uno de los más sólidos. Nos conocemos porque nos hemos estudiado y nos hemos explorado y nos hemos disfrutado y nos hemos añorado y nos hemos incitado. Eso es una amistad y un poco más. Al despedirnos fui capaz de desviar a su mejilla el beso que se iba directo a sus labios.

firma sis

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Archivado en: dolor, memoria, vergüenza

4 Responses

  1. alquimista dice:

    A veces mirar atrás y recordar lo que pudo ser y no fue, puede que sea contraproducente. Puede que ahora siempre compares una nueva relación con loq ue pudo ser aquella. Y siempre saldrá perdiendo la nueva.
    Puede que eso sea una rémora a la hora de emprender nuevas cosas.
    Espero que no.

    Déjate besar y abrazar, todo será más bonito.

  2. RH+ dice:

    Mil cosas sobre lo que recién leí, pero solo una ahora:
    El último parrafo deberías haberlo escrito en verso.
    Un Abrazo.

  3. adelasuma dice:

    No importa lo que nazcas, lo importante es lo que eres y qué haces con la Mano Derecha del Destino.

    En tu Mano está retomar el camino, no desandarlo.

  4. Boeder. dice:

    La distancia es el peor enemigo de todos, nada puede contra ella.

    Me quedo con tu ultima frase. Muy buena.

    Besos.

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