Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[054] Vaudeville.


Anteyer, para rematar mi mudanza, recibí la impagable ayuda de Ariadna, que estuvo sudando conmigo en el transporte de interminables libros, carpetas, archivadores, legajos, papel en suma en sus mil y una formas. El pasado se midió en cajas de cartón. En medio del agobio nocturno ante una tarea inacabable irrumpió la presencia oportunista de Aleph, mi Aleph, ángel caído, campo de estrellas, vela sin viento, que decía venir a echar una mano en la labor en tanto no comenzaba su concierto de madrugada.

vaudeville

Cuando Ariadna, acosada por en cansancio, nos dejó a solas, la situación devino complejísima. De nada valió que yo insistiera en que la ayuda de Aleph no era necesaria, no quiso dejarme solo. Realmente yo no soportaba tenerlo allí, colaborando en desmantelar la que fue nuestra casa, pero no pude evitar largos momentos de soledad durante los cuales procurábamos evitar hasta el contacto visual, hasta cruzar una palabra innecesaria, requeridos los dos por el trabajo. La ironía del destino era de mal gusto: quién me utilizó, quien me deshechó, quién me traicionó y me abandonó, ahora trabajaba codo con codo conmigo para terminar de matar las huellas de nuestra vida en común. Soberbio final para nuestro vodevil.

Lo que ha venido a escamarme es la apreciación de que su actitud ha cambiado: de un tiempo acá lo veo deseoso de comunicarse conmigo, y para ello ofrece su ayuda y muestra interés por mis avatares, se presenta comprensivo con lo que antes lo desquiciaba y algunos otros cambios que no encuentran mejor explicación. Hasta algunas barreras está derribando: me permitió acercarlo a su nueva casa a recoger el violín y con ello cayó la precaución de mantener su ubicación en secreto. Ya predije que llegaría el día en el que Aleph cambiaría de parecer para pretender restaurar nuestra relación, y me temo, hermanos, que esos tiempos son llegados: los del asedio y el acoso a los que no puedo rendirme aunque sienta que lo necesito.

No me creáis antipático: cualquier ayuda es grata en momento de desbordamiento, no lo juzgo a él sino a su intención, espuria y bastarda. La dinámica de servilismo-oportunismo, dos caras de la misma moneda, sigue vigente en él. He regresado de mi noche de diversión porque esta idea me tenía en tensión (reparad en la hora a la que fue publicado el post) y, vomitada mi inquietud, la cama me espera.

firma sis

Archivado en: dolor, reflexión

2 Responses

  1. Ken TeDen dice:

    Ay, nene.

    Descansa, mañana lo verás con otra luz.

    Cuídate,

    Max

  2. Iago dice:

    Sisifo, yo no tengo ni puta idea, pero igual todo esto viene bien como terapia, no? para expulsar todos los demonios… igual luego quedais como buenos amigos y sin rencores.. pero no se, ya digo jajajaj igual no!

    bueno, desde luego que te ayude tu ex- a desmontar tu nidito de amor, es un poco psicodelico!! Bezos.

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