Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[046] Quosque tandem?


Paseando por la orilla del mar bravío y agitado que mece mis noches me asaltó una duda: ¿cuándo daré a conocer a Aleph la existencia de este vuestro blog? Anda que con lo que he largado aquí… ya puedo ponerlo en antecedentes previamente si no quiero que le dé el telele al leerlo. Las cuestiones emocionales son de digestión pesada y a la fuerza duele verlas en la picota. Me hace bien el esfuerzo de convertir en palabras mis emociones y el dolor que ello me provoca es como la náusea que precede al vómito, liberador y laxante. Leí en cierta ocasión que las emociones son manifestaciones conscientes de procesos inconscientes. Una definición tremenda. No le niego a Aleph su derecho a reservarse sus intimidades, pero reclamo el mío a orearlas y moverlas convertidas en una miríada de electrones en loco movimiento. Incluso las más escabrosas.

quosque tandem

La cama puede ser a veces campo de batalla y otras campos de soledad, mustio collado. Para mí ha sido de todo menos lo que debería haber sido. Sólo cuando, en la inocencia de los pocos años, me vi en una relación con fecha de caducidad escrita al dorso pude disfrutar de mi cuerpo sin trascendencia. Echo de menos esa alegre relajación. En mi matrimonio con Aleph, en cambio, imperaba su extraña relación con su propio físico, muy desconocido y poco explorable para él, y mi relegación voluntaria al segundo plano propio de quien prima al afecto. Mala combinación si queremos hacer algo bueno de esto.

Viéndolo ahora y conviertiéndolo en palabras me puedo imaginar lo difícil que será para el lector recién llegado entender el aliciente que yo podría encontrar en esa relación. Si sabe esto entenderá menos aún: nunca en los seis años que duramos juntos pudieron nuestros cuerpos traspasar las fronteras de nuestras respectivas pieles a través de ninguna de sus entradas. Mi impulso de avanzar en su cuerpo y alojarme dentro de él era siempre refrenado por su miedo, su escasa gana, su prisa por alcanzar la satisfacción. El ejercicio inverso no era de su interés, mi cuerpo era escultura exenta a sus ojos.

Perdonará el lector la parábola, me resulta demasiado violento ser explícito. Pues que no diga nada, dirá el objetor, y con razón, pero lo mío no es arte sino necesidad. Recuerde la náusea de la que hablaba arriba. No se interprete esto como un vistazo al pasado con nostalgia, que es como más de uno lo ha visto, sino como un intento de comprenderme y mejorarme. Aun no he caído en que el conocerse a uno mismo es el trabajo de Sísifo: un sólo instante de felicidad tras ver la cima alcanzada y antes de ver la piedra rodar ladera abajo de nuevo.

firma sis

Archivado en: dolor, memoria

One Response

  1. Ken TeDen dice:

    No sé si es buena idea, nene. Si sabes que lo lee, o pudiera leerlo, no serías igual de sincero y desnudo. Te defenderías.

    Entiendo tus ganas de comunicarte, aunque sea así, tu deseo de entender y hacer que las piezas cuadren. Pero no creo que un blog sirva para eso.

    Estoy convencido de que no se fue por nada tuyo, sino suyo. De donde sigo que nada de lo que pudiera leer aquí le hará ningún bien.

    No sé si tú lees el suyo, o de qué escribe, pero seguramente no te ayuda en mucho.

    Con cariño,

    Max

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