Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[042] Cigüeña.


Antier encontré casualmente al Cigüeña de paseo por la playa. Casi un año pasé sin verlo y me alegré del encuentro, casi esperado. Su andar era característico a lo lejos y él me reconoció por el mío también.

el cigueña

El Cigüeña y yo nos conocimos a los quince años, cuando al entrar en el instituto, atemorizado por la incertidumbre de lo que había de resultar de mezclarme con otros cuarenta y nueve neopúberes inseguros de mí, encontré en su mirada amistosa, a mis espaldas sentado, un primer punto de apoyo, el de quién busca ganar el afecto de quién quiera regalarle el suyo. El Cigüeña es un trasunto del Che Guevara: cara redondita e infantil, ojos grandes y bigotillo escaso enmarcados en una melena con vida independiente. A diferencia de los amigos hechos en edad más adulta, cuya relación buscaba el calor de los bares y el frescor de la noche, el Cigüeña y yo nos movimos siempre al aire libre, casi siempre solos o en escasa compañía, por los muelles vacíos, las playas urbanas, los polígonos industriales, los parques, en resumen, por las grietas que en el tejido urbano quedan vacías de actividad y de bullicio. Gracias al Cigüeña pude encontrar al más devoto amigo de mi adolescencia melancólica: mi perro Baldo, por nombre cristiano Baldomero Fernández Rodríguez.

El Cigüeña no era bien visto en mi casa. Su familia era la mínima expresión de una familia: el padre muerto muchos años años antes dejó dos hijos y una viuda modelo de alegría y despreocupación. Al Cigüeña y a su hermana los criaron una recua de mucamas que desfilaron por aquella casa en breves turnos, mientras la madre se ausentaba llevándose su tarjeta de crédito para emplearla en numerosos amantes y amantas.

El Cigüeña era, al conocerlo yo, un perrillo que comía de tu mano si le sonreías y le dabas calor. Yo era igual. Aún hoy no sé si el Cigüeña llegó a ser uno de mis primeros amores, pero es posible. Tras nuestro encuentro estuvimos horas caminando y hablando, eobre todo sobre lo que es amor y lo que es muerte. Descubrimos, aún hoy, que compartimos debilidad por los cuerpos jóvenes y tiernos y me asombró ver su análisis del porqué, bastante aproximado al mío, producto de terapia sesuda y trabajosa. Sirvió todo ello para sorprenderme de tener un amigo. En cualquier caso hace tiempo que sé que una de las pocas cosas que hoy puedo considerar imperecederas es la amistad del Cigüeña. Nos queremos y nos apreciamos.

firma sis

Archivado en: ilusión, memoria

10 Responses

  1. Iago dice:

    Sísifo, en este post pones algo que me deja pensando (y hoy ya me has hecho pensar mucho, mamón, jajaaj). Si tu andas detrás de los cuerpos jóvenes, …. ¿quá harías cuando Aleph fuera creciendo?

    Bezos.

  2. marcos dice:

    Si por algo no me gusta crecer es precisamente por eso… no quiero ir perdiendo amigos por el camino:)

    Y no se si soy tan bueno como para conservarlos:).

  3. Amaury dice:

    Yo tengo una amiga a la que no veo desde hace mucho tiempo, pero sé, con toda seguridad que siempre estará ahí. Y eso es lo importante.

    Saludos.

  4. Teseo dice:

    Por eso siempre antepuse amistad a amor, el amor va y viene pero hay amistades que parecen eternas, y si no lo son es como si lo fueran.

  5. dani dice:

    Sabes todos tenemos ese amigo/a intimo de la infancia, la pena es que al hacerse cada uno mayor, siempre tienden a tirar por lados diferentes, a veces como tu dices pasan gran cantidad de tiempo sin verse. Weno siempre nos quedaran aquellos momentos bonitos que pasamos junto a esas personas y aunque despues de tanto tiempo, la confianza claro esta, ya no es la misma, sigue habiendo ese gran aprecio y cariño. ¡¡ Viva los amigos de verdad!!.

  6. superafavor de que te críen mucamos buenorros, sisisi

  7. Quino dice:

    mmmmm Sabes? Es curioso la gente que uno se puede encontrar paseando por la playa….

    Me alegro! Enjoy, sisi! ;)

    Bss!

  8. Pau dice:

    Qué bonito, me recuerda un poco a Dawson crece, por lo de los muelles y tal, jejeje.

  9. Luckitas dice:

    Mi mejor amigo de mi infancia… no tan lejana eso si… ha dejado de serlo… para convertirse en una espesie… de cordial enemigo… con el q hablo… salimos a veces… jugamos… paseamos… etc etc etc… y los secretos q compartimos hasta los 11 años… son secretos desde entonses… q los dos keremos averiguar del otro… xq ambos sabemos… q en algo ‘raro’ andamos… yo soy gay y creo q el tmb… muchas veses intentamos un nuevo acercamiento… pero hay algo q se rompio en nuestra relacion… y nos mantiene alejados… definitivamente… me gustaria tener un amigo de mi infancia… q lo tengo… pero no lo puedo considerar amigo… una xq es menor q yo… y la madures no la es misma… otra xq es mi novio… y los sentimientos no son los mismos… y el otro q podria ser mi amigo de mi infancia es mi hermano menor… q x razones obvias… si bien parese q puede cumplir ambas funciones (hermano-amigo)… ya sabemos q no se puede… en fin… cosas de la vida…

  10. DoNuTTz dice:

    Esos son los amigos de verdad. Aquellos con los que, a pesar de la distancia, mantienes algo especial que se nota cuando los tienes a tu lado… aquellos que estarán a tu lado cuando más los necesites, porque te comprenderán… :)
    Un abrazo enorme :)

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