Sísifo se hace viejo

"El hombre solitario es una bestia o un dios" (Aristóteles).

[008] Sábado.


Las personas, en especial los hombres, somos bastante primarios, no más complejos en nuestro funcionamiento que una medusa, respondemos de forma predefinida a casi todo y encontramos la manera de adornar nuestras respuestas para hacerlas más dignas de consideración.

Esta reflexión, un poco en el aire aún, nace de mi necesidad sentida de aprovechar que hoy es sábado para recuperar mis costumbres de soltero y salir de noche a no bailar y no beber (no me gusta bailar y no puedo beber), con la esperanza no lejana de encontrar a alguno con ganas de libar de mis labios, retozar por mi pecho y refocilarse en mi cama. Hala, con dos narices, eso lo dice un hombre que se dice enamorado y cuyo blog existe para llorar el sentimiento de desamparo que nace del abandono del que es víctima. ¿Cómo se entiende esto?

sabado

Lo que yo sé ahora es que empiezo a ver pasar por delante de mí a un montón de fantasmas; mi vida se cuenta por los fantasmas que la habitan: mujeres, unas vivas y otras no, que con malas artes heredadas de otras mujeres predecesoras modelan las vidas de los suyos; hombres castradores y saturnales que sobreviven de los miembros desmochados de sus hijos; niños que nunca nacerán y que me hacen burla desde los espejos al atardecer. Todos ellos viven bajo mi cama.

La cama: ahí se condensa media vida, en ella se depositan los símbolos de la vida en común. El descanso, el afecto, la lubricidad, la higiene, el secreto, la compañía…de todo eso nos habla una cama.

Mi cama no se calla, y es ahora cuando necesito que cambie de tema, por eso voy a rociarla con agua bendita, con ramos de laurel y tomillo, y le prenderé fuego mientras elevo el ohm mani padme hum y observo a sus fantasmas moradores salir despavoridos y disolverse entre el humo.

Pero las ordenanzas municipales prohíben tal despliegue, así que me contento con conjurar al símbolo aportándole significados: noches sensitivas con nuevos sudores y nuevas salivas y nuevos espermas, entre pieles de sabor ignoto y olor acre, con otros disfrutes y otros desencantos, todo ello menos duradero que lo que he creído tener hasta ahora y poco esperanzador de necesidad, pero balsámico para mi corazón arañado.

Deseadme la victoria, Audacis fortuna iuvat.

firma sis

Archivado en: ayuda, memoria, voluntad

3 Responses

  1. Rubén dice:

    Llámate Victor a partir de ahora, liba de los labios de los grandes, que seguro te esperan,

    todos los besos

  2. Teseo dice:

    Con los bálsamos hay que tener cuidado, porque los hay curativos (acaban con la enfermedad) y los hay paliativos (se limitan a calmar los síntomas mientras la enfermedad sigue presente). Elige bien pero sobretodo aprende a discernir…y ¡qué coño! ¡a disfrutar q estás soltero!

    ¡¡Abrazos gordos!!

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