[284] Bastón.
Cuando mi abuela cumplió noventa años alardeaba de poder leer o enhebrar agujas sin necesidad de gafas. Se lo decía a todo el que se le cruzaba en el camino, con su hablar argentino algo cascado y sus ojos azules que las leyes de Mendel no me quisieron entregar en herencia y que protegía del sol de la primavera tras unas gafas ahumadas algo trasnochadas. Tanta lozanía no le libró de empezar a usar bastón hacia el final de su vida, por mor de una ciática muy graciosa que ella aliviaba con bolsas de agua caliente durante la siesta, sin mucho éxito, sobre todo en invierno. Paseaba conmigo por el Parrote, una mano en mi brazo derecho y la otra en el puño del bastón, mirando las bandadas de estorninos dibujar nubes en la altura.
- Desde que uso bastón sólo veo cojos.
- Creo que ya estaban ahí antes, abuela.
