Ya estoy un poco cansadito de tener miedo. No es la primera vez que lo digo, pero sí la primera vez que lo veo.
Y Pz no da señales de vida. Me tiene en ascuas. El viernes hablamos de cosas pesadotas, y lo mismo ya no es lo mismo. Yo siempre les tuve prevención a los castellanos, espero que no fuera más que un cliché.
En el Guión de Chiquitín he escrito un comentario que es simple esbozo de este post, pues me ha inoculado una idea, y sobre todo un estado de ánimo, que merece ser desarrollado y elaborado bien más: se refiere a la saudade, verdadera losa, abrigo y compañía de todo el tiempo que he vivido y probablemente de todo el que no he vivido.
Uno de los recuerdos más antiguos que conservo es el de un amiguiño de infancia con el que coincidía cuando bajaba con mi hermana a jugar a la plaza de Azcárraga, en la Ciudad Alta coruñesa.
Hacía fuerza apoyándose con manos y pies y empujaba la piedra hacia arriba, hacia la cumbre, pero cuando iba a trasponer la cresta, una poderosa fuerza le hacía volver una y otra vez y rodaba hacia la llanura la desvergonzada piedra. Sin embargo, él la empujaba de nuevo con los músculos en tensión y el sudor se deslizaba por sus miembros y el polvo caía de su cabeza.