Cuelgo este poste para advertir de mi próxima desaparición temporal. La semana que viene me hallaré recorriendo Francia trabajando: haré de traductor simultáneo para un caballero de Monterroso cuyo negocio consiste en comprar maquinaria agrícola pesada en Francia para repararla y revenderla en Galicia. Luego me extraña mi fama de extravagante…
Desempolvaré mi francés ya marchito y conoceré la Francia rural, nunca antes visitada.
Taxi estará en buenas manos, alimentado y acariciado por manos generosas y conocedoras del tacto del pelo animal. Lo echaré en falta. También extrañaré a mi blog, espero que tengáis cuidado de él hasta que yo vuelva.
Aunque rodeado de una envoltura visual que me resulta extraña, o más bien ajena, he hallado esta joya llegada de Méjico. La estética es peculiar, medio vanguardista o medio bastarda, no lo sé ni me importa, que yo lo que quiero es escuchar y no mirar.
Hacía fuerza apoyándose con manos y pies y empujaba la piedra hacia arriba, hacia la cumbre, pero cuando iba a trasponer la cresta, una poderosa fuerza le hacía volver una y otra vez y rodaba hacia la llanura la desvergonzada piedra. Sin embargo, él la empujaba de nuevo con los músculos en tensión y el sudor se deslizaba por sus miembros y el polvo caía de su cabeza.