¿Alguien ha hablado de la web 2.0 terapéutica? Será invento mío, aunque nada que no se conociera: pillar al vecino por banda y soltarle el tostón, eso sí, en versión perfeccionada: ahora sólo se lo traga quien quiere.
La cosa es bien simple: tras seis años enamorado y amado, mi idilio se ha ido al garete de la noche para la mañana. Las dudas (¿me quiso?, ¿me quiere?, ¿volverá a quererme?) se han hecho dueñas de mi casa y me han vaciado la nevera y me han acabado el butano, y así poco a poco han acabado por recluirme, muerto de hambre y oliendo a chivo, en mi estudio también llamado biblioteca, desde donde sólo puedo comunicarme con mis semejantes a través de la red. ¿Pero mis semejantes existen, o es una suposición genérica? Yo creí tener un alma gemela, y al cabo se ha demostrado mi más sádico atacante.

Archivado bajo:dolor
Comentarios